Sinopsis: No es posible que dos personas compartan alma, sin embargo, tiempo antes el gran J había tomado la vida de las primeras personas que compartían alma. Solo uno podía vivir, y el otro “existir” en lo que nosotros conocemos como “otro mundo”…sin embargo todo en ese lugar tiene un lado oscuro.
Pairing: Tegoshige, Haitsu, Takkitsuba...y más
Género: Angst, RP, AU, Romance
R: 13+
Advertencias: Mi OTP otra vez xD (?) ninguna en realidad.
Notas del autor: Tercer capítulo de Flower. Realmente estoy enamorandome de este fic, ya quiero empezar las peleas y demas enredos amorosos pero la escuela me quita el tiempo ;--; (perdon HtbaHb, algun día volverá Ryo a cobrar venganza) en fin, gracias por leer UwU
3. Estoy a punto de romperme
Massu llego a su trabajo, justo a tiempo como su era costumbre. Saludo a todos los que conocía y se encontró en el camino que va de la recepción de la televisora hasta su área de trabajo: los vestidores. Abrió la puerta que crujió ruidosamente y alerto de su llegada a Aya, su compañera de trabajo.
Massu se quito los lentes oscuros y el sombrero estilo Fedora que traía puestos antes de saludarla. Él siempre era así de ordenado por lo que Aya ya no se sorprendía, después de todo llevaban mucho tiempo trabajando juntos, y además, eran dos de los estilistas mas famosos de Japón. Además de ser jefes de esa sección, tenían a su cargo varias columnas sobre moda.
—Buenos días Massu— Aya le sonrió y regreso a su diseño, ella tenía a su cargo un grupo llamado NEXT YOU que iba a hacer su debut próximamente y tenían a Aya como su diseñadora y estilista principal.
Massu no estaba feliz solo con eso. La prensa siempre estipulaba que él y Oomasa salían en secreto ya que se les veía juntos en el trabajo y en demás eventos y pasarelas a las que fueran invitados, pero la realidad era que Aya salía con un bailarín llamado Miyao Shuntaro y Massu estaba enamorado de Ueda. Ueda era un músico famoso al que la gran Nihon Terebi siempre invitaba, podía disponer de su propio programa pero siempre rechazaba la oferta, salía algunas veces y cada cosa nueva que hacía era mejor que la anterior. Por eso a Massu le gustaba él, era alguien seguro de sí mismo y con un mal genio que a él se le hacía encantador.
Pero había otra persona que pensaba lo mismo y se había decidido a actuar antes de Massu.
— Masuda-san, vengo a ver si ya están listos los trajes porque necesitamos comenzar a ensayar.— Massu se giro irritado al reconocer la voz de la persona en la que justamente estaba pensando. >>Debería estar estornudando<< pensó y solo sonrió con malicia cuando lo escucho hacerlo.
Aya lo miraba de reojo desde su escritorio y también se reía, tantos años con él le habían dado la certeza de conocer a su compañero y amigo.
Taguchi Junnosuke, ese es el nombre del tipo que le arrebato a su amor; un simple bailarín y cantante que Massu no bajaba de un trepador. Uno de sus mejores amigos era el presentador de noticias mas famoso de la cadena, Koyama Keiichiro, que fue quien lo llevo a las oficinas para que los impresionará con su baile y pudiera entrar a una agencia. Massu siempre pensó que entre Junno y Keii había algo, pero al parecer no. Taguchi estaba enamorado de Ueda, quien había compuesto una de las canciones de su single más reciente en aquel entonces. Taguchi tuvo que soportar los gritos y exigencias del compositor, quien le exigía cantar aquella melodía tal como se esperaría de un cantante profesional y le hizo regrabarla 6 veces hasta que le pareció "algo decente ya que nunca serás tan fabuloso como yo". Aun así se enamoro de él, igual que Massu.
Pero Massu es alguien muy tímido que solo lo veía desde lejos, y Junno alguien decidido, que obviamente se le adelantó y se declaro a Ueda. Éste se rió de él pero le dijo que si se volvía un buen cantante consideraría salir con él.
Massu sintió un alivio al escuchar aquello, pero nunca contó con que Junno no sé diera por vencido y fuera a Europa a una de las mejores escuelas de canto en el mundo. Regreso siendo otro y obviamente, Ueda se quedo con él.
Los recuerdos de eso lo irritaban. Se giró a ver a Junno y sintiendo celos aun le respondió tajantemente "no". Junno seguía sonriendo a pesar de todo, e insistía en conversar con el diseñador.
— Nakamaru-kun también esta esperando su traje, realmente nos encantan los diseños de Masuda san— su sonrisa tan brillante lo molestaba, pensó que podía desquitarse un poquito con el dichoso traje pero eso lo dejaría como alguien poco profesional.
—Procurare que el traje este listo antes de las 3, por ahora déjame trabajar.— Era demasiado duro con él pero Junno lo tomaba como alguien demasiado comprometido con su trabajo, sonrió de nuevo fastidiando a Massu y gritando —Muchas gracias, me voy entonces— antes de salir.
Un rato después Massu se acercó a la ventana y vio salir a Junno y sentarse en una jardinera frente a las oficinas. Como si fuera un mal chiste podía verlo todo desde ahí, y un rato después Ueda salió a buscar a Junno para irse juntos.
Un muchacho pelinegro que Massu había visto con Koyama, era guionista, llegaba cargando tantos papeles que apenas podía ver. Ueda se choco con él y le tiro varios, Massu espero que le ayudara pero sólo vio como se daba la vuelta y se iba al contrario de Junno que ayudo al pobre chico y le sonrió. Massu se alejó y comenzo a darle los detalles finales a los trajes.
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Uchi abrió las puertas de su departamento y me dejo pasar primero. Me saque los zapatos tal y como él lo hizo y lo seguí. Caminamos por la casa, un poco parecida a la mansión pero mas amigable y sin ese pesado ambiente. Noté que todas sus puertas estaban protegidas por sellos mágicos con oraciones escritas.
— Uchi kun...¿Qué es esto?— acerque mi mano pero él de inmediato me aparto y me impidió tocarla. Por la fuerza con la que me jaló, caímos y quede sobre su pecho. Escuche los latidos de su corazón y lo toque, él me miraba curioso pero no me lo impidió. Se sentó correctamente y puso su mano sobre la mía que seguía tocando su pecho, sintiendo los latidos de su corazón. —Tampoco sé que es esto, pero se que yo no tengo uno—. Me sentí celoso de él, no estaba vacío como yo. Uchi kun podía sentir, estaba vivo.
Lo solté y toque mi pecho, vacío y frío, nada que ver con Uchi kun. Seguía mirándome con curiosidad pero me abrazo, me apretó fuertemente y sentí el calor que salía de su cuerpo. Lo abracé también, nunca nadie me había hecho algo así, a excepción de la mujer que me salvo cuando trate de huir. Fuera de eso, yo no conocía el amor ni la sensación de querer o ser querido.
Uchi se levanto y yo también. — Estos sellos mágicos de aquí no debes tocarlos, los puse ahí porque sé que J-san y sus secuaces van a intentar que revelé mi verdadera naturaleza; aquí nunca podrán encontrarte y si lo hacen, no pueden hacerte daño porque son inútiles aquí — Uchi hablaba orgulloso de ellos. — ¿Los hiciste tú? — ahora lo miraba un poco asustado, —No, no puedo hacer algo como eso los conseguí en la tienda de los deseos, fueron algo caros pero valen la pena.— Veo como Uchi aparta la vista y se pierde en el cielo estrellado que se ve a través de la puerta corrediza que creo siempre tiene abierta.
Sí hay alguien que puede vencer a J-san, tal vez esa persona también puede ayudarme a liberarme de ellos. Me pasa por la mente la idea de quedarme en la tierra, ayudando a Hiroki-kun y a Mano-chan. Puedo cantar, o hacer trucos de magia...no me había pasado la idea de quedarme en la tierra nunca, si había intentado huir pero no me gustaría intentarlo de nuevo a menos que alguien tuviera el poder suficiente.
— ¿Existe alguien que puede derrotar a J-san y no lo ha hecho? Debe ser una persona mas horrible que J-san.— Uchi se giro a verme y se sorprendió con mis palabras, seguramente él aun me recordaba de mi época adorable. — Existe, él me dio esto pero no es para nada alguien horrible. Simplemente no puede, alguien tiene que pagar el precio por hacerlo para que Hyde-san pueda trabajar y supongo que nadie se ha atrevido a preguntarle cuál es o tal vez no se puede pagar porqué es demasiado alto
— ¿Es eso que usan los humanos para adquirir cosas? Rayos olvide el nombre
— ¿Dinero? No lo es, debes pagarle con algo que es importante para ti— mejor no insistir con el tema, no tengo nada de valor y ni siquiera un alma completa.
Uchi me llevo a mi habitación y dejo que me instalará, después cenamos tranquilamente y sentí que algo estaba cambiando en mí. Cerca de ellos no era el niño orgulloso que siempre mostraba en la mansión. Era alguien diferente y amable, tenía ganas de proteger a los que confiaban en mí; si me traicionaban no sería yo el malo esta vez...creo que quería confiar en ellos, sí me salvaron es porque no eran malos y además querían que se llevara a cabo la leyenda, a pesar de que yo no venía por eso.
Se hizo tarde mientras seguía pensando, salí de la habitación y corrí hasta la de Hiroki que estaba al final del pasillo. — Uchi-kun— nadie salió — Uchi-kun necesito hablar contigo— golpeé con fuerza la puerta hasga que salió de su cuarto quitándose un cable del oído y con sus ojos rasgados pero llenos de ternura, como un "hermano mayor".
— Lo siento Tegoshi-kun, tenía la música muy fuerte y no me dejaba oírte pero dime ¿Que pasa?
— Tu sabes como es J-san— sintió escalofríos porqué vi como temblo — necesito que alguien confiable me cuente la leyenda...por favor—. No me vi en la necesidad de suplicar mucho Hiro me tomo de la muñeca, dejando su aparatito en un mueble, y corrimos hasta la parte donde la luna iluminaba el patio.
Su casa era muy grande y bonita. — Voy a necesitar tu ayuda para esto, ¿traes sellos mágicos?
— No pude traerlos el viejo me lanzo a la Tierra cómo si supiera que hacer aquí
— ¿Tu sabes viajar entre dimensiones no? Vas a hacer lo mismo con tus sellos— Hiro puso una especie de bandeja con agua exactamente donde la luna se reflejaba completa en el agua. Luego su sello brillo y en una de sus manos ahora tenía garras.
— Lo siento Tego, tengo que hacer esto...dame tu mano— su piel era bastante cálida, soltó chispas de colores cuando su garra toco mi piel y lentamente la enterró en mi brazo derecho, hasta que vi la sangre correr.
Me pregunto si Uchi-kun echaba chispas a menudo. La sangre cayó en el centro del reflejo de la luna, cuando cayo vimos el destello rojo en el centro del cuerpo celeste. Nosotros nunca lo supimos pero no solo me dolió a mi, mi alma gemela sintió el dolor en su brazo derecho también y vio la sangre correr el pensó que estaba soñando o alucinando.
Uchi sacudió su brazo que soltaba las chispas y volvió a tener una mano normal. Mi sello reacciono con su característico brillo rosa, — Hazlo brillar Tegoshi, concéntrate en ello y trae los sellos hasta aquí— grito Hiro antes de pararse tras el árbol del jardín, al parecer esto sería algo grande.
Cerré los ojos, sentí el viento arrastrando las cosas cercanas mal puestas y a través de mis párpados el destello rosa brillo. Las puertas se azotaron, las ventanas tronaban y el suelo en ese lugar se sacudía mientras yo solo pensaba en mis sellos >>Los necesito, vengan a mí, es tan fácil cruzar de dimensión en dimensión<<.
Un rayo rosa cayo frente a mi, al disiparse el humo mis sellos estaban ahí.
— Uchi-kun...¡Funciono! Realmente están aquí— estaba demasiado feliz por lo que acababa de lograr, los dos gritamos de felicidad. Estuvimos celebrando en el patio un rato hasta que Uchi-kun recordó porque lo estábamos haciendo.
— Supongo que ahora si es el momento indicado para hablar de la leyenda, Tegoshi Yuya—...




