martes, 2 de junio de 2015

Regla #2: Solamente no te enamores de alguien que puedes perder (parte4)

Titulo: How to be a heartbreaker
R-13
Pairs: Ryotego, Ryouchi, Shigemaru...
Sinopsis: Ryo, después de ser abandonado por el amor de su vida, inventa una loca manera de cobrar venganza rompiendo corazones. Desgraciadamente vuelve a enamorarse y por "sus principios" lo abandona también. Ryo nunca esperó que aquella ruptura convirtiera su vida en un total caos reviviendo dolorosos pero felices recuerdos a la par de que pierde su talento de "Heartbreaker"
Advertencias: Lemon en algunos capítulos 

Ya habían pasado varios días después de que abandonó a Tegoshi. En aquel viaje no había ido a su lugar natal, Ryo era el amo de las mentiras y por eso era que nadie sospechaba de él.

Ryo nunca bajo del tren. Ryo nunca fue a Osaka.
Se acercó al andén con la maleta cuando el tren llego, fingiendo que bajaba de ahí engañando a su pareja, quien se moría de ganas de verlo.
Cada vez pasaba lo mismo: Ryo se inventaba cualquier cosa para zafarse de Yuya, quien le prometía esperarlo como hacían aquellas mujeres cuyos esposos se iban a la guerra.

~Flashback~

— Vaya, vaya al fin volvemos a vernos Tacchon, pensé que después de todo me odiarías
— No estoy aquí por ti imbécil, realmente no quería verte pero Yamashita...necesito un favor...
— ¿Y por qué no me pediste ayuda a mí, eh? Sabes que por ti haría lo que fuera. — se acercó a él y lamió el borde de su oreja sensualmente, buscaba provocarlo pero lo único que logro causarle fue miedo. Tadayoshi simplemente no podía superarlo aún, así que se alejó temblando.
—Pro...probablemente te encuentres a Ueda también, y yo tendría cuidado, él es boxeador—. Nishikido miro a su ex-amante, cuando este aparto la mirada notó el efecto que aun causaba en él y entro al club donde Yamapi le esperaba. Sonrío, nada le divertía más que el miedo en las supuestas personas que amaba.
No tenía que ponerse a pensar cuánto daño le había hecho a Tacchon y si lo que le habían dicho era verdad, Ueda se pondría peor al verlo.

~Fin del flashback~

Las cosas no habían cambiado mucho, más que la necesidad de Ryo por tener a Tegoshi entre sus brazos. Necesitaba más que nunca oír su dulce voz, abrazarlo, besarlo... enserio se había arrepentido haberse ido.
Seguro que para esos días sino estaba con Massu ya se había metido con otros modelos de la misma empresa. Incluso sospecho del fotógrafo personal de Tegoshi, Kato Shigeaki, y la verdad es que no lo culpaba, tenía en una foto donde salían los dos abrazados, que le quito a Tegoshi diciéndole que la había perdido, y Kato tenía algo interesante en la mirada como si estuviera vacía...si las cosas no salían bien ya tenía nueva víctima.

De hecho, a esas alturas del juego ya se habría conseguido “uno nuevo” pero el mismo se obligaba a esperar el momento en el que se armará de valor para ir a disculparse con Tegoshi, cosa que obviamente no pasaría.
De nuevo tomo esa foto de Tegoshi con Kato y la miro curioso.
Kato no sabía de lo suyo con Tegoshi, de hecho no sabía nada de él porque lo único que hacía era…ignorarlo.
Ryo era los bastante inteligente para saber que un poco de alcohol podía cambiarlo todo y tenía la experiencia suficiente para hacer que el muchacho cayera rendido a sus pies.

☆★☆

Maru, como siempre, había llegado temprano al punto de encuentro. Antes de encontrarse con Shige le gustaba pasar tiempo relajado.
Traía puesta una playera azul con algo referido a la Marina de USA. Estaba de pie junto a una barda que había para separar el jardín del lugar.
Él estaba sentado ahí faltando poco rato para que de seguro llegará Shige y le abrazará. Ya se había percatado de eso, por eso al verlo extendía los brazos.
Aquella sí que era una pareja muy curiosa; Maru siendo 4 años mayor que Shige solo le sacaba un centímetro de altura. Ryuhei era bajista, ahora ya estaba en una banda pero antes se dedicaba a tocar como bajista de apoyo. De esas veces, recordaba bien a Nishikido Ryo quien le pidió estar en su banda pero Ryuhei se negó. Ryo tenía algo en él que lo hacía parecer una mala persona pero aun así él lo ayudo dejando de lado lo personal sobre lo profesional.

Sintió que unos brazos rodearon su cintura.
No podía ser Shige, él no lo hacía así, además, la persona que lo estaba abrazando lo apretaba bruscamente. Ryuhei tenía más fuerza que Shige, por lo que confirmó que no era él. Entonces se giró lentamente para ver quién era.
Tampoco era Yasu; él seguía lejos en Osaka, enojado y probablemente a lado de Murakami-san.
— Ryuhei, mi amado Ryuhei— aquella voz inconfundible otra vez, como queriendo revivirle aquellos malos recuerdos. Se desenvolvió de aquel no deseado abrazo y sólo atinó a decir —Okura vete por favor, ya te he explicado lo que paso, no lo hagas más difícil— no le hizo caso y lo abrazo de nuevo antes de que Maru se girara para verlo a los ojos. Lo empujaba para soltarse pero Okura no iba a dejarlo ir tan fácil. No otra vez.
— ¿Sabes cuánto he sufrido desde que te fuiste? Solo dijiste que no me amabas, que no te interesaba nada conmigo...dijiste que amabas a Yasu y ¡mírate ahora sales con un niño!— y daba miedo porque su voz cambiaba de susurros a gritos en segundos.
— Shigeaki no...
— ¡Callate! Maru, piénsalo bien yo podría ser mejor amante que ese niño e incluso mejor que Yasu...— Maru le dio un puñetazo sin pensarlo. No sabía si defendía a Shige o a Yasu pero lo cierto es que jamás les había mentido a ellos dos como a Okura.
Tadayoshi se limpió el hilito de sangre mientras se reía de una manera aterradora, y miraba su reloj. — ¿Sabes qué sé por qué estás aquí?—.

Shigeaki se alejó de la casa de Koyama lo más rápido que pudo. Todo fue un error, nunca debió haberlo ido a visitar; eso es lo que quería creer pero es obvio que no podía olvidarlo a él y todos los sentimientos que le causaba.
Se trataba de convencer de que amaba o por lo menos quería a Maru. Pero solo le tenía cariño, ni siquiera deseo; y al parecer Maru se sentía igual.
Por Koyama sentía todo eso y más, era una sensación diferente. No tenía idea de quien era ese hombre que salió de su habitación asustado, tratando de esconderse.
Era obvio que Koyama no iba a esperarle toda la vida, por eso mientras Shige le daba el si se había conseguido de amante a ese chico.

Shige ya estaba cerca del parque, cruzando la calle para ser exactos. Se moría de ganas de abrazar a Maru y ver las características muecas que esté ponía para hacerlo reír.
El día ya había empezado mal, no creía que nada pudiera salir peor.
Pero sí, las cosas siempre se pueden poner peor, en especial cuando decides ocultar tus sentimientos.

Maru seguía forcejeando con Tadayoshi, ya no le daba la espalda porque estaba enfrentándolo mientras Shige caminaba casi arrastrando los pies.
Se acercó a la rejita donde Maru estaba apoyado y aunque arrastraba los pies iba rápido, la tierra se alzaba y después de flotar un rato iba a pegarse en sus zapatos; Tadayoshi le soltó.
— ¿Él siempre llega a tiempo verdad?— y después de ver la hora y sonreír maliciosamente se acercó a él y lo beso.
Al principio iban a ser solo 60 segundos, pero se volvió algo profundo, más para Tadayoshi quien se notaba que lo estaba disfrutando. Lo había aprendido de Ryo, disfrutar el miedo.
— Maaaaaa...ru— su voz se convirtió en un susurro. Maru estaba besándose con otro hombre.
Igual que Keiichiro que tenía un amante.

— Ah, ya entiendo, siempre llegabas temprano para verte con tu amante
— Shige espera, no es lo que tú crees— se fue sin girar su cabeza para despedirse y secaba las lágrimas que empezaban a bajar por sus mejillas.
Maru se quitó a Tadayoshi de encima y lo arrojó contra la reja. Iba a golpearlo de nuevo pero se contuvo — Imbécil—.
Se fue corriendo tratando de seguir a Shigeaki.

Tadayoshi recordó las palabras de Ryo y comenzó a hablar mientras veía a Ryuhei alejarse "Regla número dos: solamente no te..."

☆★☆

Se supone que tenía que ir a Osaka, eso le había dicho a Massu y a varios más. Pero si bien, el horario proporcionado por el amigo de esté le revelo que la siguiente presentación de la banda de Ryo sería en el Shibuya O-East. Cosa que le enorgullecía pero a la vez le haría más difícil acercarse a él entre el montón de fans.

Pero para Yuya Tegoshi no había nada imposible. Consiguiendo boletos en la parte de abajo más próxima al escenario ahora debía buscarse un outfit apropiado para no ser tan obvio para el vocalista de la banda. Era esa su última oportunidad antes de tener que irse a Osaka y para el show en Club Quattro ya no había boletos disponibles.
La fama de Ryo iba en ascenso, lo que le dificultaría a Yuya encontrarlo.
Una lagrima bajo por su mejilla, se sentía cálida pero la sensación cambiaba al entrar el aire frío en contacto con ella. “Ryotan…no tenías por qué haberme hecho esto.”

No pudo aguantar mucho tiempo antes de soltar un llanto desgarrador, pero se había prometido que esa iba a ser la última vez que llorará por Ryo.

Tegoshi estaba aguardando la entrada tranquilamente donde el Staff le indicaba que esperará. La mayoría del público eran chicas en edad escolar sosteniendo goods emocionadas pero de la nada una cabecita castaña y alta se asomó entre todas. Se veía igual de confundido y no dejaba de mirar su reloj lleno ansiedad. Sostenía su boleto entre sus manos temblorosas y se formaba. Al parecer tenía un boleto hasta delante al igual que Tegoshi, por lo que lugar en la fila era junto a él. Al verlo Uchi le sonrió y dijo ─Que bueno que no seré el único aquí…debes tener gustos especiales─ Tegoshi le miro sorprendido sin decir nada.
─Ah…la verdad es que soy amigo del vocalista por eso estoy aquí─ le sonrió como manera de advertirle que se alejará. Al escuchar aquello Uchi abrió los ojos y se acercó más a él ─ ¿De verdad lo conoces tan bien?─ lo tomo por los hombros suplicándole prácticamente.
“Si, yo me acosté muchas noches con él” ─Si, fuimos muy cercanos un tiempo pero luego él se alejó de mi creo que este boleto es su forma de pedir perdón o algo así… ¿Por qué te interesa tanto?─ su tono se puso serio. Tegoshi pasaba de ser adorable a ser la persona más celosa del mundo más conociendo a Ryo que cambiaba de amante como cambiaba de calcetines.

Uchi sintió que el rubio le escondía algo, su tono de voz dejaba ver que estaba ahí porque necesitaba ver a Ryo. Justo como él.
─ Estoy aquí porque realmente soy su fan quería pedirte ayuda para un autógrafo
─ ¿Cómo te llamas? Dudo que nos dejen pasar a ambos backstage…
─ Hiroki─ no podía decir su nombre completo y arriesgarse a que por alguna razón, supiera quien era y lo que le había hecho a Ryo.
─ Yo soy Tegoshi, si consigo el autógrafo te llamo- y le dio una nota con su nombre y número. Uchi apreció su caligrafía y le agradeció de nuevo. Antes de poder decirle algo más se abrieron las puertas para dar inicio al concierto. Tegoshi corrió a buscar su lugar y Uchi lo perdió de vista. Sonrió, Tegoshi se le hizo muy lindo, probablemente lo llamaría fuera por el autógrafo o no.

El concierto para Ryo transcurrió de la mejor forma posible. Lleno total, las fans lo amaban y coreaban sus canciones. Lástima que Maruyama no pudo acompañarlo, le cancelo diciendo que tenía un problema con alguien a quien quería y no podía dejarlo así. Sin emabargo se la paso bien hasta que llegó el momento de despedirse. Iban a cerrar la noche con Monologue, una canción realmente triste que sin embargo Ryo amaba por lo que había sentido escribiéndola; no era sobre lo mucho que extrañaba a Uchi ni de lo mucho que le dolería dejar a Tegoshi para seguir con su promesa, era más sobre lo dolido ya burrido que estaba cansado de aquel juego, de aquella vida aburrida. Muchas fans antes ya habían llorado con ella así que ahí iba.

“¿Qué estás buscando? ¿Un lugar donde puedas sentirte a gusto?
¿Qué estás pidiendo? ¿La aprobación de alguien?
¿Cuáles son las cosas que has logrado? ¿Un momento de superioridad?
¿Cuáles son las cosas que has perdido? Has la pregunta dentro de tu memoria”

Como si aquello fuera una señal del destino, Ryo reconoció a Tegoshi entre el público; sus ojos se pusieron humedosmal oír la letra de aquella canción que Ryo había tocado muchas veces mientras él escuchaba atento sin preguntarse de que iba aquello realmente. Y cuando no esperaba más, del otro lado un chico de cabello castaño escuchaba atentamente la letra. Ryo lo reconoció en el acto: era Uchi.
No podía equivocarse porque cada día miraba esa fotografía que tenia de los dos. No había cambiado pero había crecido aunque tenía aun esa pinta de ser dulce como él lo recordaba

Terminando el concierto, Ryo salió del lugar sin decir nada. Su manager iba a matarlo pero no le importó. Estaba sorprendido y dolido incluso, las únicas dos personas que había amado tanto estaban ahí. Uno le hizo daño y al otro le hizo daño.
“Nada es peor que hacerle daño a la persona que amas.” Y Maru lo sabía bien, por eso había preferido faltar al live que dejar a su amigo así.

Ryo simplemente no pudo con el dolor y se orilló a lastimar a otros. Se retiró corriendo de ahí mientras gritaba y lloraba. Lloraba por él y por todos los que había lastimado.
Lloraba por lo mucho que debió haber llorado Tegoshi cuando leyó la nota donde le decía que se iba.
Lloraba por lo mucho que había sufrido cuando Uchi se fue. Lloraba porque seguro Uchi también la había pasado mal.

Y como las ocasiones anteriores, después de llorar se levantó.
Entro a un bar cercano y como si nunca se hubiera arrepentido busco una aventura para esa noche.
En la barra se encontraba recargado, totalmente ebrio, alguien que él conocía muy bien gracias a Tegoshi. Se acercó a él lentamente y beso su nuca. El chico se incorporó asustado pero al ver quien era sin pensarlo lo beso.

─ Shige-chan…─


No pasaron muchas bebidas más antes de que Shige se aferrará al hombro de Ryo para, minutos después, salir con Ryo de la mano.