Sinopsis: "Tu voz, tus palabras resuenan cerca y tiemblan. Mis recuerdos se detienen allí."
Shige, por el trabajo de su padre debe mudarse otra vez; en Yokohama conoció a dos personas muy importantes para él, pero perdió toda forma de contactarlos. Uno de ellos era su primer amor. Años después vuelven a encontrarse y cuando parece que podran estar juntos al fin, Shige sufre un accidente que lo deja amnesico, haciendole obsesionarse por la persona equivocada. Tras una larga busqueda Shige se da cuenta que se equivoco...demasiado tarde.
¿Quién será la persona a la que Shige realmente amó?
Pairing: Tegoshige, Ryotego, Shigekame.
Género: Angst, Romance
R: 13+
Advertencias: Tegoshige, amnesia y muuuucho drama.
Notas del autor: Me tarde escribiendo este capitulo, como siempre, pero ya quedo. Ya saben que amo el drama así que voy a aprovechar este fic para eso~ Muchas gracias por leer como siempre ♡
Las cursivas son los flashbacks.
— No hagas ruido, me va a estallar la cabeza— Shige se cubrió completo con las sábanas mientras Keiichiro le miraba. "Si claro, tú con resaca" Algo estaba mal con él, pero así era Shige. Keii no quería presionarlo para que se lo dijera, pero en el fondo le dolía que su mejor amigo no hablara directamente con él. Sabía que sus sentimientos estaban saliendo a flote y le había costaba muchos años tratar de superarlo, que tenía miedo de sus recuerdos y le herían pero ¿para que forzarse en contar frente a todo el mundo una historia que tanto le dolía? Sí Keii le preguntaba, Shige se de la nada se enojaba y se alejaba. Quería que Shige le contará todo lo que había sucedido y ser el quien pudiera ayudarle, sin embargo, debía esperar a que el menor se sintiera listo para hablar. Keiichiro era la persona que mejor le conocía, sabía todo sobre él, excepto eso porque nunca quiso herir a Shigeaki obligándolo a hablar. De hecho, parecía que Keii estaba enamorado de Shige pero solo era una profunda y duradera amistad que ambos compartían.
Keii preparo café mientras garabateaba una nota para su amigo. Al terminar buscó una caja de aspirinas y la dejo cerca de la nota; sabía que Shige estaba bien pues tomaba cantidades industriales de alcohol y nunca le pasaba nada, pero era mejor ser precavido.
— Shige, me voy— no hubo respuesta — Mas te vale levantarte de esa cama, podría volver cuando menos te lo esperes— Keii salió del departamento de Shige. No le gustaba dejarlo en ese estado, solo y deprimido, pero tenía que ir a trabajar.
Shige no pudo responderle a Keii — Ten un lindo día, gracias por preocuparte por mí— pero su voz simplemente no salió. Se quedo enrollado en su cobija, mirando a la pared como sí nada más existiera en esa habitación. No sé levanto, ni se movió en un buen rato porque conocía a Keiichiro, era capaz de regresar un poco después, pretendiendo haber olvidado cualquier cosa y si Shige se topaba con él, rompería a llorar de la nada si lo veía a los ojos. No quería preocuparlo más, por lo que se quedo así un buen rato, con los ojos cerrados y una expresión total de tranquilidad.
"Seguro ya esta en su oficina" pensó, después de casi media hora; jalo la cobija en la cual se había enrollado y se levantó como pudo. Casi se cae al pisar la cobija, pero no pensaba quitársela en todo el día. Encontró el café que Keii le preparo, ya frío, junto a las aspirinas y abajo una nota.
"No quiero presionarte a nada pero sabes que soy tu mejor amigo y estaré siempre que me necesites. Te escucharé sea lo que sea, pero te hará más daño guardártelo y a mí me duele verte así.
Yo sé que no te duele la cabeza, se llama corazón querido, y ese dolor es mucho más intenso.
Keii."
La arrugo entre sus manos y se tiro a llorar ahí mismo. Keii tenía razón, se lo había ocultado a todos siempre y el dolor lo estaba matando por dentro. Había llegado a su límite, sus recuerdos lo perseguían y sus sentimientos olvidados lo invadían. Nunca pudo olvidar completamente a Tegoshi y seguramente nunca lo haría.
Corrió a la vitrina del baño y tomo un frasco de pastillas. Antes que nada, se lavo la cara con cuidado para que no se notará que había llorado; evitó verse en el espejo a cualquier costo. Se llevó el frasco a la cocina, tomó el café frío que Keii le dejo. Sintió como las pastillas y el café bajaban por su garganta; Shige no pudo quedarse de pie mucho rato después de eso. El frasco rodó por su encimera y unas cuantas pastillas se salieron de él rodando hacia el piso. La taza estaba lejos de la orilla por lo que no se escucho el sonido característico de la porcelana al quebrarse, pero se escucho el sonido de una persona derrumbándose contra el piso.
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Tegoshi se levanto al escuchar a Ryo maldecir en la cocina; aún tenía la costumbre de hablar en Kansai ben por lo que Yuya no entendió nada. Olía a café y varias cosas más que no supo diferenciar.
Recordaba que la noche anterior habían salido juntos, a tener una cita romántica después de todo el tiempo que, por sus horarios de trabajo diferentes, habían perdido.
Tegoshi no quería herir sus sentimientos "No me importa no pasar tiempo juntos", "No te extraño de cualquier forma" por lo que aceptaba gustoso, pero en el fondo Ryo lo sabía.
No había podido quedarse tranquilo, ni disfrutar la cena después de haber escuchado "Shige". No podía ser él, habían pasado más de 10 años en los que Shigeaki seguro ya había hecho algo grande de su vida, tal vez ya hasta se había casado, y aún así Tego nunca se atrevió a buscar su nombre o que fue de él en internet. Tenía miedo de saber que todo había cambiado, estaban en mundos diferentes ahora y probablemente ya todo había quedado como un amorío tonto del pasado, eso era lo que mas le aterraba de todo: que Kato no le recordará. Se revolvió nervioso en la cama, como si moverse ansiosamente fuera a eliminar esos pensamientos de su cabeza. Después, se incorporó en la cama que compartía con Ryo para correr a arreglarse frente al espejo. Pensar de esa forma lo hacía sentir débil y él odiaba a los débiles. En él camino para convertirse en el mejor jugador de soccer no había tiempo de ser débil.
Ryo abrió la puerta, — Buenos días Tegonyan— revolvió su cabello amorosamente (una costumbre de Ryo para demostrarle su amor y que le fascinaba su cabello) — Buenooooos díiiiiiiiiiiiias Ryoooooo-chan— se escuchaba bastante animado, como si esos pensamientos deprimentes nunca hubieran estado en su mente. — ¿Te quemaste la mano...de nuevo?— Tego comenzó a reírse hasta que Ryo le lanzó una mirada asesina. — Vas a estar bien— lo abrazó de la manera más amorosa posible. Era raro porque ninguno de los dos acostumbraba a tener esa clase de gestos, pero eran tan sinceros que lo apreciaban bastante.
— ¿Hoy entrenas hasta tarde? Quería ver si podrías hacer la cena
— ¿Bromeas?— Tego era un desastre en la cocina, pero Ryo se comía todo sin protestar por mas horrible que fuera — Creo que hoy salgo temprano, así que no te preocupes. Igual siempre podremos pedir algo.
— ¿Estarás bien?
— ¡Estaré bien! Anda, vamos a desayunar juntos— otro abrazo. Ryo salió de la habitación de le misma forma en la que entró. Tego le sonrió hasta que se fue. Se quedo contemplando su reflejo en el espejo un rato. "Shige" susurro antes de correr a la mesa para no hacer esperar mas a Ryo.
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— ¡Te lo advertí desde el principio! Sabía que no faltaba mucho para irme y tú...
— Shige cálmate, estará bien— Eri, que normalmente evitaba el contacto, lo abrazó. La diferencia de estaturas era bastante, era incluso mas baja que Tegoshi. Shige percibió el olor de su cabello, pensó sobre lo bonita que era y lo fácil que hubiera sido sí se hubiese enamorado de ella en lugar de Tegoshi.
— No estará bien, nada bien. ¿Con que cara le diré a Tegoshi que me voy? ¡Ni siquiera he podido confesarme como se debe!
— ¿Y la vez del Chinatown? ¡No me fui para que me digas que no actuaste rápido!
— Ambos nos pasamos la tarde preguntándonos si llegaste bien a tu casa, o si no olvidaste a donde ibas y te perdiste— Eri se llevo la mano a la frente, ya sabía que eso había ocurrido en realidad, pero solo unas cuantas veces — Eres un caso perdido Kato— Shige sabía que lo había arruinado, ella solo lo llamaba Kato cuando la sacaba de sus casillas. — Sí me hubieses dicho que estabas fingiendo creo que hubiera podido estar tranquilo el resto de la tarde...siento ser tan torpe.
— No, lo siento yo. Creo que no fue buena idea actuar así de la nada.— Ver sonreír a Eri le daba tranquilidad; antes esperaba con ansías el día de la mudanza a Osaka pero ahora realmente no quería irse. A pesar de todo, había logrado acercarse a Tegoshi y descubrió que era impulsivo, creído y un egoísta total, pero también era alguien en quien se podía confiar y amable. Una vez que empezó a conocer más a Shige se volvió mas lindo con él, y al final él también comenzó a sentir atracción por él. En realidad, ambos eran bastante opuestos pues Tegoshi era realmente popular con todos y Shige solo hablaba con Eri. Shige amaba leer y era malo en los deportes, y Tegoshi siempre estaba jugando soccer o con sus videojuegos. Y fue Yuya quien le robo él primer beso. "¿Te gusto verdad? Tú me gustas a mí, así que no te culpo" Quería quedarse así, sin preocupaciones y sin miedo del futuro, estando junto a ellos dos se sentía invencible y capaz de todo.
Eri siempre le alentaba para que fuera feliz y se olvidará de que algún día tendría que separarse de ellos. "No puedes vivir concentrado solo en el futuro, estoy segura que te traerá cosas buenas pero no olvides tu presente. Todo lo que hagas ahora determinará lo que harás mañana."
— ¿Cuánto te queda...antes de irte?
— Menos de un mes, un mes, no sé exactamente cuándo será aún.— Eri no lo miraba, tal vez estaba realmente molesta ahora sí y lo dejaría solo.
— Tienes que armarte de valor para decírselo, sí ha estado contigo todo este tiempo sin que tú le digas algo sobre tus verdaderos sentimientos siquiera es porque te quiere realmente. Bueno me voy, mi papá creerá que fuimos a hacer otra cosa y no me dejará salir contigo otra vez. Hasta mañana— Eri saltó desde la valla donde estaban sentados, y discretamente trató de alejarse rápido de él. Estaba feliz por él, que estaba saliendo con la persona que le gusta, pero su corazón de alguna forma dolía "Sí fueras mi novio, yo viajaría en tren el tiempo que fuera necesario para verte. Ni siquiera esperaría una confesión taaan elaborada, te quiero y con pasar momentos como este contigo eso es todo lo que me basta."
Eri no podía pensar en otra cosa, sabía que había sido tonto enamorarse de él aunque desde el principio era obvio que a Shige le gustaba Yuya. Pero era demasiado tarde para hacer algo, intentar odiarlo nunca cambiaría en nada sus sentimientos por él así que lo mejor sería ayudarlo hasta verlo feliz.
Sintió que alguien apretó su muñeca, y se giró enojada. — Vamos, si te vas caminando vas a tardar en llegar— era Shige, le hizo un lugar en su bicicleta.
Nadie dijo nada el resto del camino, no necesitaban decir nada. Eri iba abrazada a él para no perder el equilibrio y caerse. Pensó que era obvio todo "estoy enamorada de ti" le gritaba su forma de abrazarle, de recargar su cabeza contra su espalda, de suspirar cuando lo veía o pensaba en él...simplemente todo lo que hacía le recordaba lo mucho que lo amaba.
Pero de cualquier forma nunca se dio cuenta.
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Keii entro en silencio al departamento de Shige. Tenía la llave, por si Shige la perdía pero ese día decidió usarla. No le gustaba invadir el espacio personal de Shige, pero todo el día se quedo preocupado por él. No le llamo por no insistirle, y porque si de verdad tenía resaca lo haría sentir mal. En el fondo solo deseaba encontrarlo dormido o viendo alguna película en la sala.
Todo estaba oscuro, "seguro sigue dormido, ese Shige". Pero la habitación y el sofá estaban vacíos. La cama era un desastre, todos los cojines y sabanas estaban revueltos o tirados a los costados. "O tal vez salió" pero su móvil sonó en la sala y recordó que la puerta no tenía pasador, por lo que Shige estaba ahí seguramente. El baño, los pasillos, hasta su cuarto oscuro estaban vacíos.
Keii entró a la cocina, de nuevo parecía vacío el lugar pero tanteando sobre la encimera había algo. Keii volteo la taza y mojo el puño de su camisa azul. La luz que se filtraba por las ventanas iluminó el frasco de pastillas, que alertó a Keii. "Shige dime que no..." Encendió la luz, brinco la encimera y ahí estaba un palido y calmado Shige. Su blanca piel contrastaba con lo azul de su cobija en la cual yacía envuelto en el suelo, se veía relajado e inexpresivo. Tenía mucho tiempo que no lo veía tan tranquilo.
— Maldita sea ¡SHIGE!— lo sacudió y nada, conservaba la misma expresión — ¿Que te tomaste Shige?— sintió ganas incontrolables de llorar porque eso podía significar que había perdido a su mejor amigo. Keii tomo el frasco para ver que rayos se había tomado. De los nervios, el frasco de cristal se cayó y estalló en miles de pedacitos en el suelo. Todo era azul: el cristal, las pastillas. Aun así levanto la parte unida por la etiqueta, eran somníferos y el frasco estaba casi vacío. — Dime que no te tomaste todos estos...por favor— tomo su celular mientras marcaba el número de emergencias, seguramente ya era demasiado tarde. Las lagrimas de un atormentado Keii caían sobre los pedacitos de cristal del frasco. Se puso en cuclillas y comenzó a sollozar. — Shige no me dejes por favor, no me hagas esto— oprimió el botón para marcar el número hasta que sintió que alguien sollozaba tras de él.
— Te juro que solo me tomé 2...no llores Keii— el aludido cerro su celular y lo arrojo para girarse a ver. Pensó que su cabeza le jugaba una broma bastante cruel pero ahí estaba Shige de pie tallándose los ojos, medio adormilado y con su cobija a los pies.
— SHIGEAKI ESTAS BIEN— Keii lo abrazo y lloro en su hombro. Shige lo imitó. Ambos estaban asustados, sin saber qué ocurría.
— ¿Por qué lo hiciste? Pensé que estabas...muerto
— Si me quedaba despierto iba a llorar todo el día, me obligue a tomarlas para poder dormir un largo tiempo pero antes de darme cuenta de algo, caí inconsciente hasta que me sacudiste y te escuche llorar— trato de controlarse para poder hablar y abrazo a Keii de nuevo. — También quería darte las gracias por todo, siempre estas cuidándome y preocupado por mí. Nunca he podido decirte lo mucho que te quiero, y que te agradezco todo esto que haces por mí
— Tonto, no tienes que agradecerme nada de esto. Te lo dije en la mañana, voy a estar siempre contigo pase lo que pase, eres mi mejor amigo y nunca te dejaré.— ambos tenían los ojos rojos y estaban apenados.
Shige lo había decidido, quería iniciar una nueva vida, donde su felicidad no estuviera atada a un sueño. Un sueño sobre esa persona perdida en su memoria, fabricada por su nostalgia y romantizada por su corazón roto.