miércoles, 22 de abril de 2015

Flower, capítulo 1.

Sinopsis: No es posible que dos personas compartan alma, sin embargo, tiempo antes el gran J había tomado la vida de las primeras personas que compartían alma. Solo uno podía vivir, y el otro “existir” en lo que nosotros conocemos como “otro mundo”…sin embargo todo en ese lugar tiene un lado oscuro.
Pairing: Tegoshige
Género: Angst, RP, AU, Romance
Advertencias: Mi OTP otra vez xD
Notas del autor: Antes de que me maten este es un fanfic viejito que empecé y deje abandonado mientras escribía Smile maker xD esté si verá su final pero no por ahora, lo rescaté del antiguo Tumblr que tenía con una amiga pero que desconfiguré y ahora debo postear aquí.

Douzo~  

1. Una flor es demasiado frágil para ser como tú

“¿Otra vez él? Lo veo cada noche en mis sueños.
Es rubio y apuesto. Ahora se está transformando en un niño. ¡Ese soy yo! ¿Por qué él no puede estar conmigo? Es pequeño yo puedo cuidarlo y también puedo cuidarme a mí. 
Este lugar es extraño, pueden oírse susurros y está lleno de flores alrededor de ese niño y mi "otro yo”.
                            
Ese “yo” que está ahí…yo también fui así de pequeño. Se están tomando las manos, y el que antes fuera rubio ahora está llorando. Me acerco lentamente a él. Pongo mi manos sobre sus hombros, para que me digan que está pasando, pero mi “yo” me está mirando enojado.
─ ¡Tú te lo llevaste, seguro que por tu culpa ya no podré verlo nunca más! ─ mí versión anterior dejo al otro niño ya medio inconsciente en el piso, se levantó y me intento golpear, pero al tocarme todo desapareció.

Este lugar es más extraño aun. 
Se puede ver un aura rosa siendo envuelta por una verde sobre un cerezo. Estoy de rodillas en el piso con el chico rubio entre mis brazos. Cuando el aura se posa sobre el puedo ver su semblante de dolor. No sé quién sea pero estoy apretándolo fuerte y mi pecho arde. No quiero perderlo, aunque no sé quién es él, me importa y mucho.

Esa extraña aura rosa está cubriendo todo su cuerpo, el aura verde viene de mí pero ya no hace nada. ─Quédate conmigo, estoy solo─ le digo. Pero puedo oír un pequeño suspiro antes que las flores del cerezo le caigan encima, cambiaron de rojo a rosa. Sus ojos me miran insistentemente antes de que todo este oscuro otra vez.
Ya solo veo mi aura verde y entre mis brazos, su cuerpo sin vida; poco a poco va fundiéndose con las flores. El chico que ame se ha convertido en un montón de flores inútiles para mi corazón enamorado.

 ☆★☆

Me gusta cuando la mansión esta callada. 
El resto de “los habitantes” son unos idiotas. Cada mañana se despiertan a dar gracias a J-san por haberlos creado; yo no le agradezco nada, lo odio. 
A pesar de estar alejado lo más posible del resto siempre terminan despertándome con sus tonterías. Nunca seré “perfecto” como ellos afirman ser…más bien, piensan que son.
Puedo presumir de un corazón privado, como les dicen aquí. No sé dónde es ese aquí…no sé que soy ni donde estoy, pero una mañana desperté aquí, sin vida y triste.
J-san me contó todo.

Yo no tengo un alma completa, tengo la mitad porque nací compartiéndola con otro chico. Eso de la otra mitad si podía aplicarse en mí y ese chico.
Las personas así no deben existir. En el mundo humano mientras más sufras, podrás ser mejor en “otro”. No querían que ni yo no ese chico nos encontráramos nunca, que fuéramos felices completándonos; lo mejor que pudieron hacer, según ellos, fue borrar mi existencia material. Así, al no haber otra mitad, el otro estaba completo.
No me creo que haya sido solo por eso.

Salgo de mi habitación y cruzo por el pasillo. No me preocupo en abrir puertas porque puedo atravesarlas, pero el piso de madera rechina a cada paso que soy. Escuche que la ropa que uso en el mundo material se llama kimono, y siempre me molestan porque elegí uno de chica. Aquí no hay chicas. Las he visto en la otra dimensión pero nunca he hablado con una. No me interesa, todos aquí son iguales y ellas siempre agradecen a un tal T-san.

Llego al final del pasillo y corro la puerta. El sol brilla y me lastima los ojos, así que rápidamente me aproximo a la fuente. Cierro los ojos y meto la mano en el agua, me gusta la sensación de calidez que te deja viajar de dimensión en dimensión.
Estoy en un lugar tranquilo y oscuro ahora. Solo hay un árbol casi seco, aún le quedan la mitad de flores. Debe ser el árbol de la vida de algún insignificante humano, pero yo vengo aquí porque es callado y hay una persona a la que quiero ver. Pongo mi mano sobre el agua y aparece el al instante; como siempre ésta suspirando y verlo me saca una sonrisa, pero hay algo que odio de él…

─ ¡Tat-chan, ohayou!
─ ¡Ahh! Massu, ohayou ─

Ese chico Massu, es la persona que todos los días vengo a ver. No, no es que me guste ni nada de eso pero quiero protegerlo y hacerle entender que ese Tat-chan no es para él.
¿Qué porque lo digo? pues verán, Tat-chan sale con Junno, uno de los amigos de Massu; y el mejor amigo de Massu es Maru, quien lo ama en secreto, pero no sabe que no es correspondido.
Massu está esperando que un día Tat-chan se dé cuenta que en realidad ama a Massu y no a Junno…lo más gracioso de todo es que Maru los alienta a estar juntos, sin saber de los verdaderos sentimientos de Massu, quien no hace nada para que Tatsuya sepa de sus sentimientos, que absurdo ¿verdad?
Y esto pasa todos los días.

─ Que estúpido, pensar que algún día Tatsuya lo amara de la nada, ese Massu…si tan solo pudiese ir a la Tierra yo…─ estaba pensando en voz alta pero alguien me interrumpió, alguien que odiaba y cuya sola voz me hacía estremecer de coraje.
─ ¿Si pudieras ir a la Tierra que pasaría, Tegoshi? ─ era J-san. Suspiré pesadamente. ─ Si yo pudiese ir a la Tierra le mostraría a Massu que no necesita sufrir por Tatsuya, que Nakamaru tiene mucho amor para darle y…
─ No puedes interferir en el amor, tal vez seas un ángel pero no puedes cambiar eso, ni siquiera yo puedo hacerlo.
─ Un ángel… ¡claro que si puedo demostrárselo, que se dé cuenta que su Tatsuya y Junnosuke son felices, e incluso puedo demostrarle que no necesita nada de amor, que puede estar bien solo! ─ J-san me miro y se rió fuertemente antes de hablarme de nuevo.
─ Tegoshi, Tegoshi, Tegoshi… ¿quieres probar eso en realidad? ¿Sabes de quien es este árbol de la vida? ─ me dijo con cierta actitud fanfarrona, ─No y no me importa- le respondí.
─ Deberías pensártelo más muchacho…te daré la oportunidad de ir a la Tierra con una misión: vas a demostrarle a ese chico que no necesita amor, si puedes probárselo y él te cree, yo te daré un cuerpo y podrás existir en el mundo material como lo hiciste hace mucho tiempo, de lo contrario perderás tus poderes y tu existencia aquí e iras a parar a la nada

─ ¿Y eso es todo? ─ me sonaba muy fácil, ─ ¡No! tendrás que hacerte de amigos humanos también a quienes deberás contarles tu verdadera identidad, pero si llegas a toparte con tu “media naranja” y te enamoras te enviare a ser sirviente de Nishikido para siempre…y si él lo decide podrá destruirte ─ aquello ya tenía su chiste, ¿Cómo le contaría a alguien que soy “un ángel”? lo de no enamorarse, creo que eso podía evitarlo, aquí hay muchos que son pareja pero yo solo lo evito así que estoy solo, solo puedo confiar en Nino pero no siento amor por él, y aunque lo sintiera el ama a un humano llamado Jun así que no llevo las de ganar.

Me quedo pensándolo un momento…odio mi existencia aquí así que no me importaría desaparecer y yo no le temo a Ryo… ─ ¡Acepto! ─ Y le extiendo mi mano a J-san. Él sonríe, y moviendo su mano me hace desaparecer de ahí.


Au Rendez-vous

Drabble
Pairing: Tegoshige
Sinopsis: Rendez-vouz es un acuerdo que tienen dos personas de verse en el mismo lugar a la misma hora. ¿Cómo podría servirle esto a Shige para hacerle notar a Yuya sus verdaderos sentimientos?





— ¡Adivina quién soy!
— Tegoshi. Con esa voz no podrías pasar desapercibido jamás— Kato cerró el libro que estaba leyendo antes de que Tegoshi llegará.
— Hoy vamos a ir a un lugar especial...— por alguna razón no terminó su frase pero tomó a Tegoshi de la manga de su sudadera para que comenzará a seguirle el paso.

Aquellas salidas eran un secreto para Massu y Keii-chan que no creerían que simplemente Shige soportaba tantas horas a Tegoshi, o lo que era peor, que el mismo Shige lo había invitado primero.
No salían muy seguido juntos pero cuando Shige se lo proponía, Tegoshi lo acompañaba sin dudar. Obviamente tenía que llevar una gran cantidad de dinero para complacer los caprichos de Tego; como cuando fueron juntos a la feria y su cartera quedo vacía.

"— Perdona Shige-chan, he olvidado mi cartera—"

Justamente esa vez Tegoshi notó algo. Cuando estaban en la rueda de la fortuna ambos empezaron a recordar cosas graciosas, Tegoshi se acercó más a Shige pero se giró a ver el escenario hermoso que la puesta de sol causaba. Al girar su cara de nuevo, Shige estaba a punto de besarlo, al ser descubierto se alejó un poco con la cara roja.

Shige pasó de tomar su manga a tomar su mano. Tegoshi se dejaba guiar y avanzaba entusiasmado por ver a donde lo llevaría.

Llegaron a una especie de colina que tenía privilegiada. Sobre ellos un sakura en plena floración y cerca de ahí un templo.
Shige se acostó ahí esperando que el sol desapareciera dando paso a lo que él quería que Yuya viera a su lado: la hermosa noche estrellada que se mezclaba con el calor de la primavera. Tegoshi se sentó tímidamente a su lado y durante un rato no dijo nada. 

— Apuesto a que Massu jamás te ha mostrado algo así— se dio cuenta de que Tegoshi lo había escuchado.
— ¿Por qué éstas tan celoso de él?
— ¡No lo estoy! es solo que...— Tegoshi tomó su mano y le indicó que se callará y mirara.
El sol desapareció de su vista y comenzó a oscurecer lentamente mientras la brisa movía sus cabellos. 

— ¿Por qué no me lo dices simplemente?
— ¿Decirte qué?
— Que tú me quieres. — Shige se sorprendió al darse cuenta de que ya lo sabía y que aun así aceptaba todas las salidas que le proponía.
— No es tan fácil, no puedo.
— Shhh, si puedes...porque yo te quiero también— y lo siguiente fue que sentir sus labios junto a los de Tegoshi.
Eran suaves y cálidos y cuando tocaban los suyos sentía algo que hasta ese momento era desconocido en él.
— Aunque eso no significa que vas a dejar de costear nuestras citas— le dijo cuando al fin se apartaron.

Shige se rió y lo abrazo fuertemente y Yuya apoyó su cabeza sobre su hombro. Siguieron viendo el espectáculo que se extendía antes sus ojos pero que ahora era eclipsado por las luces de la ciudad.


Ya no tendría que inventar excusas para salir con él. Ahora podrían acordar juntos la hora y el lugar de reunión para hacerlo más especial.