Sinopsis: No es posible que dos personas compartan alma, sin embargo, tiempo antes el gran J había tomado la vida de las primeras personas que compartían alma. Solo uno podía vivir, y el otro “existir” en lo que nosotros conocemos como “otro mundo”…sin embargo todo en ese lugar tiene un lado oscuro.
Pairing: Tegoshige, Haitsu, Takkitsuba...y más
Género: Angst, RP, AU, Romance
R: 13+
Advertencias: Ninguna en realidad.
9. Todo lo que sé es que hay algo especial en tu corazón.
Ryo seguía bastante enfurecido, y también confundido a decir
verdad. ¿Quien le había dado permiso a Uchi Hiroki para regresar a su vida?
¿Quien era esa niña extraña que estaba con él? No podía creer lo descarado que
era. Además de aparecer de la nada, resulta que tenía un nuevo amor. No podía
dejar de pensar en eso, debió haberlos liquidado cuando tuvo oportunidad porque
ahora era probable que estuvieran preparados para cualquier ataque. Yoko lo
miraba desde el otro lado de la sala, a diferencia de Ryo, él estaba
correctamente sentado en el lujoso sillón. Igual que las estrellas ellos tenían
su propia mansión. Era demasiado fría y oscura, todo tenía el aspecto de ser de
terciopelo a excepción de los sillones que eran de piel. Se parecía un poco a
la tienda de Hyde, con relieves de murciélagos por todas partes y cosas que la
gente normal no tendría en su casa.
— Déjame adivinar, sigues pensando en Uchi— Yoko lo miro
con desprecio — Eres igual de patético que ellos—. No se tentaba con él, a
pesar de que Ryo era su superior lo trataba con despreció. Ryo no podía hacerle
nada, necesitaría de sus habilidades algún día. Aun así se le fue encima —
Cuida tus palabras You, un día no voy a estar de buenas para soportarte y me
las vas a pagar todas— Yoko se rió y salió de la habitación.
Ryo sabía que en él fondo Yoko tenía razón. No había razón
alguna para extrañar a Uchi, no era más que un mentiroso que había acabado
traicionando no solo a la persona a la que decía amar, también a quien lo había
creado.
Si aquella chica era su nueva amante era muy probable que
acabará traicionándola de cualquier forma. Ella se veía muy joven para saber la
verdad acerca de Uchi y de como confiar en alguien inmortal es lo peor que se
puede hacer.
Lo que le intrigaba sobre ella era su esencia y su sello,
era bastante parecida a él. Quiza era un mal chiste de Uchi o algo así pero
fuera lo que fuera, tenía que deshacerse de ella. No porque tuviera algo en
especial contra ella, sino porqué se había decidido a hacerle la vida miserable
a Hiroki y, de paso, quitaría del camino a uno de los espíritus que le impedían
llegar a su amado Tegoshi.
Okura se mantenía expectante mirando a Ryo desde lejos. Se
preguntaba si sus poderes estaban perdiendo su efectividad pues se suponía que
Ryo odiara a Uchi no que se la pasará pensando en él. Hina pasaba casualmente
por ahí. Él y Subaru eran los que menos se relacionaban con asuntos del pasado.
— Hina...¿no te preocupa Ryo?
— Él que esta enamorado de él eres tu, no yo.— Okura no
podía refutarle nada, tenía razón. Amaba a Ryo. Lo amaba tanto al punto que
cambio los sentimientos que Ryo había tenido por el amor de su vida por un odio
desmedido, y ni siquiera así le hacía caso.
— Vamos Tacchon, ya
lo sabías. No te hagas ilusiones, después del cambio raro de Ryo solo le
importa llegar a Tegoshi, es su nueva obsesión.— Hina no era tan duro como los
demás; aun así Okura no quería darse por vencido, aún si debía matar al mismo
Tegoshi o a quien fuera para que Ryo lo amará.
Por su parte Yoko se había encerrado en su habitación. Sabía
lo que estaba pasando en la planta de abajo y lo abrumaban por lo que pensó que
era mejor alejarse hasta que los ánimos se calmaran. You también presentía que
había llegado el momento decisivo para todos, quizá esta ocasión iban a
obligarle a cumplir su cometido pero no podía, dé ninguna forma.
Saco de un mueble negro, exageradamente ornamentado, un
pañuelo también negro. Al des doblarlo había envuelta un pluma rosa pastel, muy
suave. Era del Dreamcatcher.
"Una noche antes de que lo inevitable ocurriera, Yoko
había tenido una pesadilla terrible. Habían desatado la ira de Takizawa al
escuchar a la persona equivocada y por lo tanto, Takki acabó asesinándolos.
Yoko no podía morir así, no tan pronto. Sabía que había hecho mal en creerle a
él pero no tenía a nadie más. Cuando despertó había alguien observándolo
fijamente y le tendía la mano. Lo conocía perfectamente, después de todo era su
misión matarlo, pero él no venía con esa intención.
— ¿Tuviste un muy mal sueño, verdad? Anda dame la mano.
— ¿Cómo llegaste aquí?
— ¿Me preguntas eso de verdad?— su sonrisa era demasiado
hermosa y cegadora — Porque vi tu sueño, pero se que eso no pasará porque Takki
es incapaz de dañar a alguien.
— Kato...no deberías estar aquí.
— Tengo que estar aquí, me necesitabas. Ahora yo necesito
que confíes en mi— Yoko le dio la mano cómo él se lo pedía. Kato era realmente
fabuloso, deslumbrante. Yoko se preguntó si Tegoshi, por ser como Shige, era
tan siquiera igual de luminoso que él. Kato le sonrió cuando sus dedos entraron
en contacto, vio brillar el sello en su brazo y eso significaba que debía irse.
— ¿Por qué me salvaste?
— Porqué yo se que en el fondo tú no eres malo You. Puedo
sentirlo en mi corazón— Shige tomó su mano y puso algo en su puño cerrado,
luego se dio la vuelta mientras agitaba la mano en señal de despedida."
Yoko nunca tuvo las agallas de matarlo después de eso. Ya
había podido escapar una vez pero dudaba que ambos corrieran con la misma
suerte esta ocasión, más si Ryo estaba obsesionado con quedarse a toda costa
con Tegoshi.
~~~
Tegoshi dejó escapar un grito mientras Koyama le vendaba el
hombro. Estaba realmente destrozado, una persona normal no podría soportar
semejante dolor pero ahí estaba Tegoshi solo con una ligera mueca de dolor
haciéndose el fuerte.
Me asomé desde la cocina al escucharle gritar, yo también
estaba preocupado pero le había prometido una cena y no iba a defraudarlo. Todo
había sucedido tan rápido que no parecía real, aunque en el fondo estaba
agradecido de que Tegoshi no lo recordará. Me llevé las manos al cuello porqué
aún podía sentir las de Ueda asfixiándome.
"Después de girar en la esquina mientras corríamos nos
chocamos contra otro chico alto, de cabello castaño claro, ojos vacíos y
aterradores y con fuerza sobrehumana. Lo había visto antes, había sido hostil
conmigo. Ueda y yo quedamos de frente al caer así que me vio levantarme, pero
la bomba estalló cuando vio que Tegoshi seguía tomando mi mano. —¿Qué estás
haciendo tu con él?— me tomó por el cuello, a punto de levantarme del piso —
¿Por qué siempre apareces para arruinar mis planes?— Ueda estaba mas que
furioso, incluso era peor que cuando me encontré con él tipo moreno en el
bosque. Tenía las cosas bajo control, podía fingir un ataque en ese momento y
salvarme pero Tegoshi intervino dándole un puñetazo en la cara.
— Ni creas que no te he reconocido Ueda. ¿Te ha mandado Ryo
a darme un mensaje, no? Pues entonces déjalo a él en paz— Ueda me soltó, quedé
de rodillas y Tegoshi corrió a cubrirme con su cuerpo. Él tenía los ojos vacíos
también en ese momento y..."
— ¿Estas bien? ¿Ya estas tranquilo?— Koyama me salvó de
recordar aquello, sentí su mano sobre mi hombro. Él conocía mi secreto desde
siempre después de todo es mi mejor amigo, no era buena idea ocultarle algo
así. Supongo que por eso creyó en Tegoshi, él había estado relacionado con
magia desde siempre. — Ya pasó, creo que ya estoy bien. Pero no puedo dejar se
sentir los brazos de Ueda sobre mi cuello...
— ¿Por qué te atacó? No tiene sentido. He visto como te
trata y...tu tienes más derecho de golpearlo.
— No lo sé, me vio darle la mano a Tegoshi y fue cuando
enloqueció.
— Tegoshi me dijo que lo único que recuerda es que Ueda
tiene un sello, pero corresponde al lado oscuro...por cierto, ¿piensas contarle
a Tegoshi sobre...?
— Estaba a punto de contárselo cuando Ueda nos interrumpió.
— Deberías hacerlo pronto, Tegoshi solo va a estar aquí
hasta que cumpla su misión o haya luna llena, lo que ocurra primero.— ¿Tan poco
tiempo? Sentí miedo, no quería perder a Tegoshi. Aun teníamos que averiguar el
significado de lo de ayer, no podía irse tan rápido...no podía dejarme solo.
Ahí estaba de nuevo, ese sentimiento de conocerlo desde siempre por culpa de un
sueño.
— Shige...a ti te gusta Tegoshi ¿verdad?— Koyama estaba muy
serio aunque podía detectar en su voz ese tono dulce que siempre utilizaba
conmigo — ¡Qué cosas dices Koyama! Es imposible después de todo porqué...él no
es parte de nuestro mundo— me sonrió como si acabara de decirle la cosa mas
triste del mundo — ¡Lo sabía! Eso no debería importarte, de igual forma tu
puedes verlo en tus sueños y...
— Es imposible, ya te lo dije— eso era lo que pensaba, ni
siquiera valía la pena intentarlo. Salí de la cocina dejando a Koyama atrás.
Nunca me paso por la cabeza que unos pasos que pude escuchar
eran de Tegoshi, que estaba escondido tras la pared escuchándome.
~~~
A Aya no le había costado mucho dar con "La cueva de
Ryo y sus secuaces" como solía
llamar con despreció a ese lugar. Por desgracia no podía atacarlos; como le
había dicho Asami no podía vengarse por su cuenta pues no era el momento ni su
asunto.
Lo que de verdad le debía preocupar era encontrar a
Tegoshi...y de paso a su amigo el moreno alto de los ojos rasgados. Le había
parecido sumamente lindo y atractivo pero al mismo tiempo era posible que estuviera
asustado de ella pues no era normal aparecer de la nada y lanzar cosas. El amor
era difícil, más si se trataba de un humano.
Dejo atrás la cueva de Ryo y llegó con Uchi, quizá él
conociera su paradero. Corrió la puerta corrediza de la casa de Uchi, la cual
tenía mucho estilo para ser una casa antigua. — Uchi...Hiroki Uchi...entrégate
en nombre de Takizawa Hideaki— escuchó entonces pasos que denotaban miedo. Aya
conocía a Uchi por lo que se divirtió asustándolo un poco, se escondió tras una
pared cuando él se le acerco gritando — ¿Cómo lograste entrar seas quien seas?—
él realmente se oía asustado pero era obvio que no había puesto atención al
"en nombre de Tackey" pues él mismo era parte de los seguidores de
Tackey. Aya sacó entonces su báculo mágico (una obra digna de las estrellas.
Una cosa color blanco nacarado de mínimo 1 metro con 50, cuyo mango tenía cada
una de las constelaciones que habían existido grabadas y que en la punta
remataba con una estrella de diamante enorme) y salto haciendo reaccionar su
sello. Un montón de polvo mágico voló por todas partes mientras que Uchi se iba
de espaldas al ver quien era su inesperada visita. — Gracias por llenar mi piso
con tu magia barata
— ¡Oye! No puedes tratar así a una autoridad celestial— Aya
volvió a derribarlo pero un segundo después se tiro de rodillas y lo abrazo.
— ¡UCHIIII! Me alegra tanto que estés bien, hace años que no
te veía
— ¿De qué hablas? La última reunión del consejo fue hace 3
meses
— Ya sé, pero hablo de que tiene años que no venía a la
Tierra...específicamente a buscarte— Uchi se veía mas tranquilo, seguro que si
se había creído qué alguien venía a matarlo. Sin embargo tenía una cortada
horrible en la mejilla.
— ¿Que rayos te paso? No me digas que fue la soledad...
— Ya quisieras...fue un tipo llamado Ryo— Aya recordó
entonces lo que había sucedido: Uchi había usado los recuerdos que tenía de Ryo
como lo mas valioso que tenía para pagarle a Hyde un favor, por lo tanto ni
siquiera podía recordar su nombre. Para Hiroki esa era la primera vez que se
encontraba con Ryo.
— Ese bastardo...pareciera que se divierte haciéndonos la
vida imposible.
— ¿Lo conoces?
— Por desgracia si, pero Asami me ha impedido matarlo— Aya
le puso polvo mágico en la cara, sobre la cicatriz que ahora se veía brillante.
Paso su dedo sobre ella y luego cuando le sopló no quedo ni rastro de la
herida. No iba a soportar ver a alguien lastimado por culpa del egoísmo de Ryo.
— Ya esta, ahora estas bien— ambos sonrieron y Uchi abrazo a Aya como agradecimiento.
Erina estaba en la escalera viéndolos. Nunca se hubiera
esperado eso de la gran Aya, elegida por el mismo Tackey para liderar a las
estrellas antes de que él desapareciera. Se sintió celosa pues Uchi apenas le
dirigía la palabra a pesar de que le había dejado quedarse en su casa. Subió
rápido y se encerró en la primera puerta que vio, cerciorándose de azotarla
para que Uchi la notará.
— Rayos, Erina...— se rasco la cabeza angustiado, — ¿Quién
es Erina? ¿Me estas engañando Uchiiii?— Aya soltó una carcajada a lo que
recibió un codazo como respuesta. Ya sabía quien era, ella había estado
presente cuando le entregaron su sello mágico pero le gustaba molestar. Y Uchi
era probablemente él único que se atrevía a darle codazos a la estrella mayor.
Cuando Uchi fue exiliado a la Tierra y Aya todavía era una estrella de
constelación, se la pasaban juntos pues ella temía por su seguridad en un mundo
extraño. Por eso es que eran tan buenos amigos.
— Oye, en realidad vine a darle esto a Tegoshi— le tendió un
libro que no tenía nada en la cubierta mas que un color rojo llamativo. Al
abrirlo reconoció a quien pertenecía esa bella caligrafía — ¡El Yume
monogatari!— ella solo asintió — ¿Pero donde esta Tegoshi? Esperaba que
estuviera contigo...
— De hecho lo estaba, pero hace un par de días salió a
buscar a...Koyama Keiichiro y...
— ¿KOYAMA KEIICHIRO ES ESE TIPO DE LOS OJOS ENCANTADORES?—
Uchi estalló en carcajadas, Aya nunca había sido discreta con sus sentimientos.
— Si, es él. Pero como te dije, no ha regresado.
— ¿No ha regresado en varios días? ¡Eres un inútil! ¿cómo es
que no lo has buscado?
— Por que le di esto— Uchi le mostró entonces el cuarzo con
forma de corazón al que le faltaba un pedazo — Antes de que empieces a
cuestionar las decisiones que tome, déjame decirte que Tegoshi tiene
indicaciones precisas de romper la piedrita faltante si esta en peligro.
— Pero eso significa romper una parte de tu corazón...
— No importa, no lo necesito— hablaba como si no fuera la
gran cosa pero haber convertido su corazón en una piedra preciosa si que era la
gran cosa. Aun así Aya no dijo nada, ya era muy tarde para decirle algo.
~~~
— ¿Estas seguro que estarán bien?
— Está dormido y dudo que despierte después de como se
lastimó.
— De acuerdo, descansa tú también Shige— escuché a Keiichan
salir porque se despidió de Shige como si fuera la última vez en su vida que
iba a poder verlo. Yo no estaba dormido, solo fingía porque quería quedarme a
lado de Shige.
En la tarde escuché la conversación que tuvo con Keiichan,
me perdí el secreto del cual él quería hablarme pero escuche claramente cuando
Shige dijo que yo le gustaba. Ahí estaba el problema. A mí también me gusta
pero el trato dice que si me enamoro van a eliminarme, y Shige ni siquiera se
atreve a dar el primer paso.
Eso me dejaba en verdaderos problemas; apenas demostrará
algo por Shige vendrían a buscarme. El tiempo se me esta acabando y según lo
que me dijo Keiichan, Massu no va a querer verme ni en pintura en un largo
tiempo. Estaba meditándolo, pues podía tomar una decisión equivocada solo por
las palabras de alguien que no cree ni en sus propios sentimientos.
Sentí de pronto que alguien me tocaba la mejilla. Su mano,
suave y cálida al tacto, acariciaba mi mejilla. Era Shige. Supe que era él por
lo que sentí cuando me tocó; era electricidad, como cuando nos vimos la primera
vez, como si fuera a hacer corto circuito. Se quedo así un buen rato hasta que
sentí como me cubrió con su abrigo, olía a él. — Descansa Tegoshi— Shige sonaba
triste. Le había oído ese tono antes, estaba seguro. Escuche cuando cerró la
puerta de su recámara.
Comienzo a creer que la extraña atracción que tuve por Shige
desde el principio no es una coincidencia, además de que él me oculta algo hay
muchas otras cosas que no sé. Quizá el Yume Monogatari tenga las respuestas al
fin pues lo que menos quiero es dañar a Shige. Me levanté del sofá con su
abrigo en los hombros, cubriéndome. Me sentía protegido usándolo. Entré sin hacer ruido a su habitación y lo vi
dormir tranquilamente. Su expresión relajada era tan hermosa que pude quedarme
a mirarlo toda la noche.
— Shige— tome su mano entre las mias — Tienes que decírmelo,
no puedo hacer nada si no me cuentas porqué tienes esos sueños...tampoco si no
me dices que me amas porqué yo puedo...
— Puedes morirte y dejarme en paz, por ejemplo—
inmediatamente me giré, cubriendo a Shige con mi cuerpo. Era Okura.
— ¿Te mandó Ryo? ¿Ya se ha dado cuenta? Veo que no es tan
idiota como pensaba
— ¡No lo llames así!— Okura se me fue encima pero logré
detenerlo. Siendo sinceros, Okura no era un rival al que temerle por su fuerza
pero un toque de su parte podía cambiar sentimientos puros por odio. Vi cómo
miraba a Shige con insistencia, seguramente estaba planeando tocarlo.
— Ah no, ni lo pienses. Shige no tiene nada que ver en esto—
use uno de los sellos mágicos que Uchi me ayudo a traer. La diferencia de la
marca que todos tenemos en alguna parte del cuerpo a los sellos de papel es el
tipo. Con sellos de papel un espíritu de agua puede usar fuego. Precisamente
ese era mi favorito. Pero antes de usarlo, empuje a Okura fuera de la
habitación de Shige.
El fuego abrasó a Okura, pensé que lo iba a eliminar con
rapidez, pero esta vez Okura venía decidido a acabar conmigo.
~~~
Uchi y Aya se encontraban tomando el té tranquilamente.
Hiroki trataba de hacer memoria pero no podía recordar el número de Koyama para
pedirle ayuda. Cuando menos se lo esperaban, el suelo se movió bajo ellos y un
rayo cayó no muy lejos del lugar. Ambos salieron al patio a ver qué sucedía.
— Aya, creo que ahí esta la respuesta a tu pregunta— ambos
se quedaron esperando algo mas. De la nada el brillo verde oscuro opaco el
rosa. — ¡Hiro tenemos que ir! Sea quien sea tiene un sello espejo y esta
torturándolo— él asintió — Además si hay humanos con él, bueno, van a
morir.—
Iban a irse juntos pero Uchi se detuvo — ¿No vas a llevar el
libro?
— Si me lo quitan lo voy a lamentar
— Espera, yo si tengo algo que llevar— Hiroki subió las
escaleras y entró en una habitación. A Aya le pareció escuchar el ruido de un
cristal quebrándose. Poco después Uchi bajo con cargando con Erina en sus
brazos que pataleaba y gritaba que la soltará. — Listo—.
~~~
Okura tenía un sello espejo. Él muy maldito me había
regresado todos mis ataques, básicamente yo mismo me estaba destruyendo. Cada
ataque que usaba, cada sello me atacaban a mi. No podía hacer nada, estaba
bastante herido como para tratar de quebrar el espejo. Necesitaba que alguien
más viniera a ayudarme.
Me arrastré como pude pero el efecto del espejo me impedía
moverme siquiera. Okura aprovechó para pisar mi mano, bastante herida y romper
mis dedos. Ahora tenía el hombro y la mano totalmente destrozados. Se agachó a
mi lado y comenzó a reír. — ¿Ahora como vas a proteger a tu amiguito? Mírate,
estas a punto de morir
— De cualquier forma moriría protegiéndolo. Ryo jamás haría
eso por ti. Incluso él mismo te mataría con sus propias manos— mientras más
cosas crueles le decía más apachurraba mi mano, pero no me importaba porque no
iba a dejarle llegar a Shige. — ¿Qué se siente, eh Okura? No importa que hagas,
no importa a quien decidas eliminar, Ryo no te quiere y nunca te querrá.
Incluso está más obsesionado conmigo...— le sostuve la mirada aunque mis
heridas me estaban matando. Sentía mi cuerpo arder, sangrar y punzar. Las
cicatrices que me hice con mis ataques estaban sangrando demasiado, y para
colmo había destruido el departamento de Shige. Me deje vencer por el dolor y
el agotamiento quedando inconsciente frente a Okura, a lo que el muy idiota
asumió que estaba muerto.
— ¿Cómo va a preferirte Ryo chan ahora que estas muerto?
Eres lo peor Tegoshi. J san debió haberte destruido apenas supo la clase de
abominación que eres...tu y ese otro
— ¡No cantes victoria tan pronto!— una chica, bastante
flexible, le pateo la cara. Okura se fue de espaldas y aterrizó sobre los
brazos de Uchi que se encargo de usar el mismo sello de fuego que Tegoshi.
Cuando Okura trató de alcanzar su sello espejo para usarlo en Uchi, él comenzó
a reírse. Lo tomó del cuello con fuerza y lo alzó — Okura, Okura. Te hace falta
tanto para ser un rival digno, no eres nada sin Ryo.— Okura le pateó las
piernas pero Uchi ni se inmutó — los sellos espejo solo funcionan en una
persona—. Ya medio asfixiado lo arrojó al piso sin consideración alguna. Erina
aprovechó la oportunidad para patearlo de nuevo.
Okura vio a la mujer del vestido pomposo (Aya) caminar con
su báculo hacia Tegoshi. Cuando no pudo tocarlo, sacó de su bolsa un puño de
polvo mágico y lo arrojo sobre el cristal para proceder a quebrarlo con su
báculo. Los pedazos de cristal volaron en cámara lenta por toda la sala, y
reflejaban el polvo mágico que Aya le había arrojado. Ella también se burlo de
él — Además no lo usaste bien, mira— y señaló a Tegoshi que dormía en el piso
sin herida alguna. Bueno, Aya no le reveló que en realidad ella le había curado
usando su voluntad sobre el polvo de estrella para sanarlo pero la herida del
hombro y la mano tendrían que sanar por sí solas. — Al parecer aún tendrás
competencia por el amor de Ryo para rato—.
Erina fue la última en acercarse. Okura la recordaba por
ser, en esencia y olor, idéntica a Ryo. — Eres una vergüenza para el mundo de
los espíritus...lárgate antes de que cambiemos de parecer— por primera vez ella
estaba realmente enojada. Y molesta también era identica a Ryo; Aya también lo
notó. Abrió con su sello un portal y lanzó a Okura ahí. Nadie le dijo nada,
después de todo Aya no se había presentado con ella y Uchi evitaba hablarle.
Aya y Erina se quedaron a lado de Tegoshi, que se abrazaba con fuerza a un
abrigo negro. Uchi, usando el Kekkai regresó el departamento de Shige a la
normalidad para que no hubiera daños.
Una vez que acomodaron a Tegoshi en el sofá, los tres
entraron en silencio a la habitación a revisar al "humano". Los tres
ahogaron un grito al ver de quien se trataba.
Shige no era ningún humano, estaban frente al mismo
Dreamcatcher.