viernes, 23 de diciembre de 2016

Flower, capítulo 8.

Sinopsis: No es posible que dos personas compartan alma, sin embargo, tiempo antes el gran J había tomado la vida de las primeras personas que compartían alma. Solo uno podía vivir, y el otro “existir” en lo que nosotros conocemos como “otro mundo”…sin embargo todo en ese lugar tiene un lado oscuro.
Pairing: Tegoshige, Haitsu, Takkitsuba...y más
Género: Angst, RP, AU, Romance
R: 13+
Advertencias: Ninguna en realidad.
Notas del autor: Actualizo más en wattpad que en el blog...pero bueno, ahora estoy actualizando los otros tres capítulos! Nunca pensé llegar tan lejos pero estoy emocionada. Gracias por leer.

8. Can you feel my love?

— Ya no falta tanto para la próxima luna llena— Ueda miraba el calendario desesperado. No había pasado nada de lo que estaba esperando y se estaba quedando sin tiempo. Creía saberlo todo sobre lo de Tegoshi pero ignoraba un pequeño detalle: se había encontrado con el Dreamcatcher. Ueda esperaba que el plazo se le acabará y asi fuera castigado pero nada iba a salir de acuerdo a sus planes.
De repente, sonó su celular y lo saco de su ensimismamiento. Hacía mucho que no se inspiraba lo suficiente para componer pues tenía otras cosas en mente y él no era una de ellas.
"Quería saber si podemos vernos pronto"
Era Junno. Ueda llevaba mucho tiempo evitándolo con la excusa de su bloqueo y que no quería ver a nadie, pero solo se la había pasado encerrado esperando que pasará el plazo indicado para que llegará al fin su oportunidad.

<< No vamos a poder vernos hasta la próxima luna llena, lo siento.>> No iba a permitir que Junno interfiriera en sus planes. Había esperado una eternidad para que todo pasará, los humanos eran solo un pasatiempo pues tenía asuntos verdaderamente importantes y varias cuentas que no quedaron saldas correctamente en su tiempo.

~~~

Massu entró a su oficina y encontró a Maru durmiéndose sobre sus proyectos. — Oye, quítate de ahí—. Nakamaru le había estado esperando desde hace un buen rato.
En lugar de saludarme me atacas, que mal amigo eres— Maru comenzó a reír. — Invades mi espacio personal, que es diferente.
En realidad, venía a decirte dos cosas: primero, Koyama vino a buscarte. Me dijo que era algo urgente pero que volvería después. Segunda, ¿estas libre esta noche? ¿Cuánto hace que no salimos a beber?— Massu fingía no darse cuenta pero sabía bien que Maru, su mejor amigo, estaba enamorado de él. Sin embargo no podía corresponderle porque el realmente estaba enamorado de Ueda y porque en el fondo le dolía que Maru hubiese ayudado a Junno para confesarse.
— ¿Que quería Koyama?— aunque era alguien muy respetado dentro de la cadena, Massu trataba igual a todo el mundo. — No lo sé, solo dijo que volvería después, pero que dices de mi invitación, ¿eh?
— Esta bien, salgamos esta noche. ¿Pero solo somos tu y yo verdad?
Puedo invitar a Junno y a Ueda si quieres.
— ¡Ni te atre...no hace falta! hace mucho que no pasamos un rato juntos.— bajo la voz cuando sintió la mirada de Oochan sobre él.  Estaba avergonzado, pero recobrando la compostura agregó — Hoy salgo temprano, ven por mi a las 7.
De acuerdo~~~— salió de la oficina hablando alegremente con Aya. — Me irrita tanto a veces.— se excusó Massu, Aya solo se rió — Seamos sinceros Massu, a ti todos te irritan—probablamente eso lo hubiese ofendido si hubiera sido alguien más, pero sabía que Aya tenía razón. No podía enojarse con ella.

~~~

¿A donde vas Shige?
— A trabajar. Tengo mucho trabajo que hacer. Es en el mismo lugar que Koyama, solo que haciendo otras cosas. Deberías irte a jugar a tu casa.
No, Uchi también salió y no me quiero quedar solo.— Tegoshi se colgó de mi brazo impidiéndome caminar. — ¿Qué haces?
No voy a dejar que te vayas— Tegoshi me abrazó muy fuerte. Estaba temblando ¿Tenía miedo, frío? Me inclinó mas por la segunda. Un espíritu no tiene miedo ¿o sí? Además solo le había dicho que me iba, pero al decirle que lo dejaría yo también sentí como algo dentro de mí dolía. Acabe abrazándolo yo también y al cerrar los ojos sentí como sí estuviera teniendo un deja-vu. ¿Realmente esta es la primera vez que te veo fuera de mis sueños Tegoshi?
Se pego a mí pero no pude sentir su corazón latir, sus manos estaban frías y eran casi transparentes. Cuando abrí los ojos y lo miré estaba escondido en mi hombro, se veía tan indefenso aunque no podía creer que lo fuera. En el sueño también se veía así siempre. Por instinto entrelace su mano con la mía. Al momento en que lo toque, sentí una especie de electricidad recorriendo mi cuerpo. En mis sueños nunca me permitían tocarle, no sé porque pero ellos me veían como el malo. Nunca me había propuesto dañarle porque solo quería saber porque me sentía morir yo también cuando lo veía recostado a punto de desaparecer.
Como yo no estaba viendo su cara, la estreche aún más. Pensaba que Tegoshi sabía algo mas y me lo iba a confesar pero no sucedió nada, hasta que vi que la gente nos miraba. Me incómoda bastante que me miren, más aun porque estaba agarrándole la mano a otro chico de la forma más romántica posible. Avance rompiendo el abrazo, empujándolo para que me soltara pero él inmediatamente volvió a agarrarme el brazo. — Realmente no vas a dejarme ir ¿verdad?— asintió. Entrelace mi brazo con el suyo, viendo como incluso se sonrojo. ¿Que pensaba que era aquello? Aunque a decir verdad, yo tampoco quería que se fuera...— Sólo prométeme que vas a estar tranquilo para que mi jefe no me mate. Si lo haces después te llevo a cenar—. Sonaba como una cita.
Tegoshi alzo los brazos y vi como de él caía brillo rosa, como glitter. al suelo — ¡De acuerdo!— aunque al principio me molestaba por ser tan ruidoso y empalagoso, al final creo que iba a acostumbrarme a él.

~~~

— Estamos aquí reunidas porque al fin va a cumplirse la profecía de Takki...zawa.— Aya y Asami se encontraban en el balcón de la mansión después de haber reunido a todas las estrellas. La situación se había tornado crítica a partir de que un intruso había visto quien poseía el preciado Yume Monogatari y que Aya tenía que bajar a la tierra, al mismo tiempo que Ryo se encontraba ahí.

Las estrellas estaban divididas en constelaciones y estrellas fugaces. Las fugaces eran quienes se encargaban de recorrer el cielo para que los enemigos no se acercarán y las constelaciones eran quienes iluminaban el cielo nocturno. Sumado a eso, cada estrella de las constelaciones tenía un poder especial y podían conceder deseos. Pero su vida era mucho más corta que el resto de los espíritus. En el cielo también estaba Aya, la estrella mayor y Asami, espíritu de la luz de luna. Todas ellas eran protegidas además por Dori, el espíritu del cielo nocturno.

— Nos hemos preparado para este momento toda la vida porque cómo saben, a nosotras se nos encargó la misión de cuidar el Yume Monogatari.
Las tareas que Takki realizaba se han distribuido entre espíritus con posibilidades de viajar a la Tierra. Entre nosotras la única con esa posibilidad es Aya.
—  Eso significa que voy a tener que ir a entregar el libro a Tegoshi, que como saben es quien va a liberarnos del malvado J-san. Confió en ustedes, Ayacho, Yuuka, Risa, Mizuki y Ayapan, se que ustedes van a hacerlo bien mientras no estoy aquí.— Aya realmente confiaba en ellas. Nunca se había visto como la jefa o algo así, sino como una guía pues las conocía a todas desde pequeñas. — Asami va a quedarse con ustedes de cualquier forma, no podemos bajar bajar la guardia, ¿cierto Dori?...¿Dori?— el aludido se encontraba distraído mirando algo o a alguien. Aya miro a Yuuka, que era con quien Dori intercambiaba miradas. Fue Asami quien los interrumpió golpeando con fuerza a Dori 
¡Dori! No cabe duda de que eres un inútil— Aya se aguanto la risa. Eso era lo que mas amaba de ser una estrella, todo era tan relajado y gracioso por mas serio que intentaran hacerlo. Asami siempre lucía sería y preocupada al contrario de Aya que parecía no importarle nada. — Pues, una vez arreglado todo esto supongo que es tiempo de irme—. Aya salió de la sala, era la misma mansión dónde Shige las había, visto en dirección a la tierra.

~~~

— ¿Por que le temes tanto a tu jefe Shige?— desde que llegamos, realmente se había sentado a corregir un montón de papeles y quejarse de que los guionistas eran todos unos idiotas. — Tu no lo conoces pero ademas de explotarme tengo que soportar sus insinuaciones y manoseos. Y cree tener talento pero solo es un idiota.
— ¿Por que no renuncias y ya? No tienes que soportar cosas así.
No puedo...Koyama me ayudo a entrar aquí, si renunció el pensará que no pude hacerlo y lo haré quedar mal.
— Ya veo— me asome por la puerta al pasillo. A lo lejos se oían pasos — Shige...¿de casualidad tu jefe es un tipo no muy alto y con cabello castaño y...con el pantalón desabrochado?
¿QUÉ? Esto esta mal, muy mal.— Shige estaba desesperado, incluso su olor había cambiado. Corrí a darle la mano. — No voy a dejar que te haga nada, ya lo verás— y desaparecí frente a sus ojos.

~Shige POV~

— ¿Tegoshi? No me dej...— desapareció ahí, aunque yo aún sentía su mano fría entre la mía. Fingí no darme cuenta de nada y seguir escribiendo pero los pasos de Yamashita se resonaban en todo el pasillo. Escuche como entraba y cerraba con llave la puerta de mi oficina. De verdad hubiera deseado que Tegoshi se hubiese quedado, al menos eso lo hubiera detenido.
Kato-kun ¿Al fin terminaste de corregir los guiones?— comenzó a recorrer mi espalda con su mano, su tono de voz era tan bajo. Esta vez no se iba a detener. Rápidamente me tomo por el cuello de la camisa para ponerme a su altura mientras me miraba fijamente. Comenzó a abrir los botones de mi camisa lo más lento que podía disfrutando saberse en una posición mejor que la mía, yo no podía defenderme. Cerré finalmente los ojos y me deje hacer. Cuando pensé que todo que todo estaba perdido y sentí su aliento cerca de mi rostro, unos brazos me rodearon tiernamente — No vayas a abrir los ojos, es lo que mas le gusta de ti y te verá— me susurró. Escuche el grito de desconcierto de Yamashita, seguido de un golpe de frustración en la mesa.

~Tegoshi POV~

— ¡Deja de temblar y corre!— Shige se estremeció entre mis brazos. Me hice visible ante el tal Yamashita, lleno de coraje pues no iba a permitir que nadie dañara a Shige. Aunque él no me quisiera a mí, yo a él si, era algo inexplicable; me pare delante de él y le sople polvo mágico en los ojos. Aparte del trauma de ver gente aparecer y desaparecer frente a él, sabría lo doloroso que es que el polvo mágico te entre a los ojos. Yo quería destruir la puerta de paso pero Shige me lo impidió. Se estaba acomodando la camisa y pude ver su pecho.
De nuevo le tomé la mano, nos volví medio visibles y comencé a correr. Shige es realmente lento pero no importa, ya nadie nos persigue aquí. Tuve la sensación de haberle dado la mano y huido de algún lugar así antes. — Sabes Shige, tengo la sensación de que te conozco desde hace mucho, solo que no puedo recordarlo.
Así que no soy el único...
— ¿Lo sientes también?— ese era el momento indicado para que Shige me dijera que él también poseía algún poder y de ser así, saber de dónde venía eso que ambos sentíamos. — Tegoshi es que creo que yo...— en el momento en el que Shige al fin iba a confiar en mí giramos por el pasillo y terminamos chocando con otra persona que venía dando la vuelta. No me tomo mucho reconocerle...

~~~

¿Viniste a verme solo para contarme todo eso? ¡Estas mal de la cabeza Koyama!— Massu estaba sorprendido por la historia que Koyama acababa de contarle: un espíritu venía a demostrarle que no necesitaba amor para vivir. No dudaba de la existencia de los espíritus, pero sí que uno se interesará en su historia amorosa. Hay muchas así, pasas tu tiempo sufriendo por alguien que jamás se fijará en ti. ¿Qué tenía él de especial?
¡Es cierto Massu! En este momento debe estar con Shige...me contó todo porque me dijo que necesitaba ayuda aquí en la tierra y porque solo tiene hasta la luna llena.
¿Y cómo sabes que realmente es un espíritu?
¡Me mostró su sello mágico!— Koyama se llevo la mano al lugar donde Tegoshi tenía su sello en el brazo pero no impresiono a Massu — Además con solo verlo te das cuenta de que es especial. Tiene un rostro angelical, cabello rubio y una sonrisa encantadora. No es muy alto y su voz suena como...— unos gritos en el pasillo lo interrumpieron —...eso—. Koyama y Massu se precipitaron inmediatamente al pasillo. Como no sabían que estaba sucediendo se pegaron al marco de la puerta, uno de cada lado, solo para ver el espectáculo que ahí se suscitaba.

¡Tegoshi!
¿Ueda?— Shige estaba tirado en el suelo detrás de Tegoshi que lo cubría con su cuerpo de Ueda que se encontraba en posición de ataque. Ueda estaba en desventaja pues no podía usar su sello mágico — ¡Vamos! ¿Que carajos estas esperando?
¡No puedo hacerlo aquí! Yo no soy raro cómo tú.
Oh sí, si que lo eres. Y además un maniático— todos los miraban sin saber qué sucedía a excepción de Shige que repetía — Detente Tegoshi, estoy bien— pero el rubio parecía estar poseído y no escuchaba nada. Cerró los ojos un momento y al abrirlos eran de un azul resplandeciente, como de cristal. Tegoshi se lanzó a Ueda, derribándole mientras Shige rápidamente se ponía de rodillas y atrapaba la piedrita que caía del bolsillo de Yuya. Shige se apartó, se sentía inútil. Tegoshi recibió un golpe en el hombro por parte de Ueda, que crujió escandalosamente pero no detuvo al menor de patearlo y lanzarle lejos.

Massu miró a Koyama horrorizado. —¡Haz algo! Va a lastimarlo más— Koyama tampoco sabía que hacer, después de todo el no tenía poderes. Llamó a Tegoshi pero nada pasaba, se veía más furioso que antes. Ni siquiera los gritos de Shige le hacían reaccionar. Fue hasta que Koyama vio como una mujer lanzaba un frasquito de cristal frente a Tegoshi, que al romperse dejo ver un polvo multicolor. Era Aya. Ella le hizo a Keiichiro una seña para que no dijera nada, llevándose un dedo a la boca. Y luego ella también desapareció. Massu corrió a auxiliar a Ueda mirando feo a Tegoshi mientras pasaba a su lado.

Shige y Koyama se acercaron al lado de Tegoshi, quien lucía confundido y no sabía lo que acababa de ocurrir. Shige comenzó a ponerse pálido y a temblar — No ahora Shige, tranquilízate—. Keiichiro igual o mas asustado que ambos no pudo hacer mas que abrazarlos y dejar que se calmaran entre sus brazos mientras escuchaba a lo lejos a Massu y Ueda.

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