domingo, 11 de septiembre de 2016

Flower, capítulo 7.

Sinopsis: No es posible que dos personas compartan alma, sin embargo, tiempo antes el gran J había tomado la vida de las primeras personas que compartían alma. Solo uno podía vivir, y el otro “existir” en lo que nosotros conocemos como “otro mundo”…sin embargo todo en ese lugar tiene un lado oscuro.
Pairing: Tegoshige, Haitsu, Takkitsuba...y más
Género: Angst, RP, AU, Romance
R: 13+
Advertencias: Ninguna en realidad.
Notas del autor: segunda actualización seguida, ya me estoy metiendo de lleno en la historia de verdad porqué al fin logre que Tegoshi se encontrara con Shige <3 y bueno, cada vez se irán revelando más cosas confusas al principio c

7. Sigo sin olvidar este dolor en mi corazón

Salimos de la biblioteca sin haber encontrado el dichoso libro. Nadie sabía nada sobre el Hoshi Monogatari del que Uchi me había jurado y perjurado que tenía todo lo que iba a pasar escrito en el. Además Shige se veía cada vez mas molesto y angustiado y yo no sabía que hacer, de algún modo me hacía sentir culpable y yo no quería verlo molesto, al menos no conmigo.

— Shige...
— ¿Qué?
— ¿Estas molesto por lo del libro? ¿Estas molesto conmigo?— iba caminando delante de mí, se detuvo a mirarme. — Ni siquiera te conozco, no estoy molesto contigo pero hay algo que me inquieta— ¿Por que me dolían sus palabras? Algo dentro de mí sentía conocerlo de toda la vida, mucho mejor de lo que él creía.
— ¿Es por lo del Dreamcatcher? ¿Estás preocupado por él?
Sí, es por él y porqué hay muchas cosas que no entiendo, ¡mi vida era demasiado normal antes de esto!
— ¿ A que te refieres?— a pesar de que antes había sentido un miedo inexplicable al estar junto a él, le tome la mano para que se calmará, me había gritado y la gente a nuestro alrededor se había quedado mirando, cosa que lo incomodó aún mas. — Es porque yo...
— ¡Shige!— antes de terminar su frase cayó inconsciente sobre mi. Me tumbe con él y recargué su cabeza sobre mis rodillas con suavidad. La gente nos seguía mirando, pero a diferencia de Shige yo los ignore. Solo quería saber que le había pasado. —¿Me escuchas? ¡Despierta!— ¿por qué pasa esto ahora que Keiichan se ha ido?

~~~

Sabía bien lo que ocurría. Me había alterado bastante y mi alma había acabado dejando mi cuerpo. Ya no me sorprendía a mi pero seguro que Tegoshi estaba angustiado.

Comencé a mirar el lugar en donde estaba. Una mansión enorme de mármol blanco. ¿No sería bastante frío aquel lugar? Había demasiados detalles en las paredes, techos y barandales. Sin embargo el lugar estaría sumido en la completa oscuridad de no ser por una pequeña puerta y una ventana. Abrí primero la ventana, afuera solo había lejos unas luces que pasaban demasiado rápido pero eran cegadoras. Después decidí acercarme a la puerta, que entreabierta dejaba que la luz se filtrará.
Me acerqué en silencio al escuchar voces ahí dentro. Había dos mujeres, también vestidas completamente de blanco. Una de ellas lucía un vestido extravagante y pomposo y la otra uno que resaltaba su delgada figura.

¡Era solo un niño! ¿Tu crees que voy a dejar que lo lastimen otra vez? Más conociendo a ese maldito de Ryo ¡me encantaría acabar con él yo misma¡
— Aya cálmate por favor, sé el aprecio que tienes por Tegoshi pero no podemos involucrarnos demasiado.— ¿Ellas conocían a Tegoshi? — Podemos y bien lo sabes. Incluso él te lo dijo.
— Sus palabras no tienen ningún valor si no está aquí , dijo muchas cosas.
— Asami entiéndeme por favor, yo se como te sientes desde que Tackey se fue. Yo también quiero que vuelva y todo regrese a como era antes, que reclame su lugar, pero eso no va a pasar hasta que Tegoshi y el Dreamcatcher regresen.— La del vestido pomposo sabía mucho sobre Tegoshi y sobre...¿mí? Eso era lo que me había dicho la chica en mis sueños.

~~~

A pesar de que era algo que debiera haberse esparcido por todo el cielo, solo Aya y Asami lo notaron; ese es el trabajo de las estrellas, verlo todo. Aunque Asami no era una estrella como tal, que Tegoshi y Kato se encontrarán era una alta posibilidad de que su amado Tackey regresará también.
Aya, al contrario, estaba preocupada por lo que pudieran hacerle a Tegoshi de perder el trato y caer en manos de Ryo. Lo conocía, sabía la clase de mente retorcida que poseía y que si ya había herido una vez a Tegoshi no dudaría en hacerlo de nuevo. Todavía recordaba haberlo tenido entre sus brazos llorando por culpa de Ryo. "Era solo un niño." Ambas tenían motivos distintos, pero sabían que debían entrar en acción.

~~~

Seguí escuchando con atención, necesitaba respuestas. La mujer alta delgada saco un libro de repente. — Aya, necesito pedirte que escondas esto por mí...en realidad sé que Tegoshi lo necesita y tu eres la única que se atreve a viajar a la Tierra.— Los ojos de Aya parecian a punto de salirse. — ¿Estas segura de esto? Es lo único que te queda de él.
— Y también es lo único que me ata a un pasado tormentoso, dáselo a él.— mientras Aya gritaba y se abrazaban yo me asome un poco mas para ver que era aquello.
"Yume Monogatari" el dichoso libro de Tegoshi lo tuvo todo el tiempo la mujer que respondía al nombre de Asami y no con el nombre con el que Tegoshi lo buscaba. — ¡Es el libro!— mi grito inesperado saco a las dos mujeres de su celebración. Me escondí del lado contrario, que me cubriría cuando abrieran la puerta. Escuche los pasos de una de las dos acercándose y cerré los ojos. Sentí todo desvanecerse.

~~~

— ¡Shige despiértate ya por favor! Sí te mueres Keiichan va a odiarme para siempre.
¡No estoy muerto!— a pesar de que me grito molesto, yo estaba muy feliz de escucharlo de nuevo. — Ya sé donde esta tu libro. Lo tiene una mujer llamada Aya, estaban en una mansión oscura de mármol.
— ¿Cómo lo sabes?
He visto como otra llamada Asami se lo entrega, y además estaban hablando de un tal Ryo y Tackey.— ¿Cómo conoció a Aya y Asami? Yo no me podía creer ese cuento de que Shige conocía al Dreamcatcher, de cualquier forma no podría ayudarle mucho aunque lo que me dijera era real, así que mentí otra vez. — ¡El Dreamcatcher te esta ayudando! Dale las gracias de mi parte cuando lo veas, realmente es encantador—.

El único detalle sería que alguien consiguiera el libro, Aya no se lo iba a dar a nadie tan fácil, y yo no podía volver al otro mundo.

~~~

Uchi y Erina se encontraron frente a la Torre de Tokyo exactamente. Era bastante raro para creer que era una coincidencia, y es que no lo era. Erina había seguido el rastro de Uchi porque quería saber si Tegoshi estaba a salvo, y porqué se había enamorado del guardián del kekkai de Tokyo.
No le importaba las muchas cosas malas que escuchaba de él: que era inmortal por tratar de robarse la esencia de alguien más, que había materializado su corazón, que había hecho un trato con Hyde y le pago con su corazón, que era un asesino y traidor. Ninguna de esas cosas podía ser cierta para ella porqué de no tener corazón hubiera dejado a Tegoshi morir solo. Y aunque lo fueran, ella sabía mejor que nadie que no se puede juzgar a la gente por las cosas que habían hecho sin saber que los impulsaba a tomar esas decisiones.

¡Erina! Pensé...pensé que no volvería a verte en un buen rato— Uchi estaba sumamente nervioso de encontrársela de la nada, además sentía la brisa acariciarle las mejillas y esa no podía ser otra mas que ella. Uchi también sentía cierta atracción por ella, a pesar de lo rara que era. Y también estaba nervioso por Tegoshi, Hiroki no se lo había dicho, pero aquel cuarzo era un pedazo de su corazón. Sabía que iba a asustarlo y se negaría a pedirle ayuda de esa manera, pero sólo así podía cuidarlo.

Cuando vivían en la mansión, Tegoshi se opuso rotundamente al castigo que iba a dársele. "Desterrado, además de todo se te concederá la inmortalidad para ver sufrir a todos los que amas para siempre." Eran las pocas memorias que conservaba. Sabía que había algo más, pero en tanto tiempo no había podido recordar. Además veía en Tegoshi alguien que lo liberará de su castigo, trayendo a Tackey de vuelta se haría justicia celestial de verdad.

— Pues pensaste mal, yo tenía muchas ganas de verte en realidad, esta es una gran coincidencia— así de directa era. — La verdad esto a mí no me parece una coincidencia
— Pues no, no lo es. Sabía que estarías aquí.
¿Cómo?— señalo hacia la Torre, — El guardián del kekkai de Tokyo debe hacer guardia ¿no?— era demasiado inteligente. Uchi se había esforzado en mantener en secreto que el cuidaba el kekkai de Tokyo desde que Tackey desapareció pero ella lo sabía de todos modos.
— Tranquilo, sólo yo lo sé. Los demás asumen que o son las 4 estaciones o las estrellas.
Te agradecería mucho que siguieras guardándome el secreto.— Uchi sonaba bastante serio con ella. No estaba molesto pero sí asustado. Sí alguien se enteraba que ella sabía algo sobre el kekkai de Tokyo probablemente estaría en peligro y Uchi la quería pero también la quería fuera de peligro por su culpa. Además se notaba que Erina no sabía nada de lo que implicaba estar condenado a la inmortalidad y desterrado, ni los más puros sentimientos podrían hacer algo contra aquello.

Se dio la vuelta y avanzó hacia la torre, Erina venía tras él.
Deja de seguirme, se llegar solo.
— Es que tengo que decirte algo
¿Es sobre Tegoshi?
— No, es algo sobre mí.
Entonces me lo dices después, estoy ocupado.
— Tal vez no haya un después, tal vez yo vaya a ser la primera en morir.
¿Qué cosas dices?— Uchi se giró preocupado a verle, tal vez había visto su destino o algo así, pero ella solo estallo en carcajadas. No era su destino, era sólo ella siendo dramática.

Le dio la mano, y cuando estaba a punto de decirle que no volviera a jugar con eso, el suelo tembló bajo sus pies. Un crujido escandaloso que abrió una grieta enorme en el suelo y activo alarmas de los autos que ahí se encontraban. La gente empezó a correr despavorida. Erina se abrazo a Hiroki para no caerse y ambos voltearon a la Torre de Tokyo.

En la punta estaba Ryo, carcajeándose. En lugar de ir a buscar al dueño del Kekkai pensó en atraerlo y destruirlo con todo y su barrera. Tembló varias veces más hasta que Uchi vio grietas en su barrera, si no actuaba pronto iba a destruirlo. Uchi hizo a un lado a Erina, corriendo mientras hacía reaccionar su sello, activando el kekkai de nuevo. Una luz rosa mas palida que la de Tegoshi reaccionó en su antebrazo.

Uchi corrió hacia la torre, viendo que en la parte de arriba había una silueta, bastante baja, y por el color de su sello no era alguien bueno.
Uchi no podía volar así que Erina lo levanto del lado contrario para que pudiera observar a la persona que se disponía a destruir el kekkai.
 Uchi estaba seguro de haber visto antes esa cara, no solo en el consejo celestial sino algo dentro de sí mismo lo sintió.

Ryo alcanzó a distinguir la figura de Erina, ella tenía las manos arriba y su sello brillaba mientras el kekkai lo hacía también. Ryo nunca pensó que la dueña fuera una chica pero eso le facilitaría la tarea de destruirla.
— Ustedes vigilen que nadie mas entre, tenemos ya a nuestra víctima— Ryo se lamió los labios antes de saltar pero al girarse lo vio. Uchi estaba frente a él, su sello estaba brillando con mayor intensidad mientras se encontraba levitando. No podía olvidar su rostro, definitivamente no podía, pero mucho menos podía olvidar que le había dejado.
Una estela de luz salió de su brazo y lo derribó. Lo único que se alcanzo a escuchar fue el grito de Erina, quien en su desesperación creo una ventisca dentro del lugar.

Uchi cayó en cuenta de que ella estaba ahí adentro. El ruido del viento le lastimaba los oídos pero a él en lugar de atacarlo, como a Ryo y compañía, lo dejo levemente en el suelo. Corrió hasta ella para tomarla del brazo. — ¡Te dije que te fueras! Este kekkai no es asunto tuyo
— Sí me voy ellos se darán cuenta de que tú eres quien lo protege y van a matarte.
Pues de igual forma voy a matarlos a los dos, en especial a ti. Apuesto a que ya no recuerdas nada pero yo sí, cada mínimo detalle de ti incluso tu estúpida esencia— Ryo intervino, señalando a Hiroki al terminar su sentencia. Esa era su oportunidad para saldar asuntos del pasado.

Hiroki puso a Erina detrás de él, ya era demasiado tarde para impedir involucrarla pero al menos iba a protegerla. — ¿De que rayos me estas hablando? Ella no tiene nada que ver en esto
— A mí me parece que sí.— Erina se giró y vio al resto de los amigos de Ryo dispuestos a atacarles, con Uchi discutiendo sería ella quien iniciará las cosas.  Un viento horrible empujo a todos, hizo temblar incluso a la torre. — Ustedes encárguense de ella, el dueño del kekkai es asunto mío— Ryo comenzó a tomárselo todo bastante personal.
— Veremos si eres digno de cuidar el kekkai de Tokyo, Hiroki— intentó derribarlo pero esta vez estaba preparado. Uchi lo lanzo lejos con sus chispas de colores, que combinadas con el viento de Erina, eran un ataque curioso pero poderoso. Ryo sintió como la electricidad lo paralizaba.
Erina mientras tanto corría levitando de un lado a otro esquivando a Okura que la perseguía. Su sello era de un color verde, obscuro como todos los del lado obscuro. Yokoyama no parecía estar muy interesado en ella, pero Murakami también esperaba paciente la oportunidad para atacar.
Vio como Ryo y Uchi se gritaban y se atacaban, ella tenía la intención de llegar hasta él para lanzarlo lejos. No pudo llegar a Ryo, sintió que alguien le pegaba en la espalda y la derribaba. Era Murakami. Él tenía el poder de sellar espíritus y robarles sus poderes; una vez en el suelo, puso un pie sobre ella para impedirle moverse — Ven Okura, ayúdame a acabar con ella rápido—. Hiroki no se dio cuenta de eso, él trataba de llegar a Ryo pero Okura se interponía en su camino. — Ni creas que te voy a dejar interferir de nuevo Uchi— chasqueó y su mano se prendió en llamas. Antes de que le atacará logro esquivarlo pero ¿A que se refería con interferir de nuevo? ¿Acaso eran ellos sus enemigos desde que vivía en la mansión?

Ryo sabía que a Okura los celos lo estaban matando, pero no le importaba en lo más mínimo. Okura era de hecho el causante de la ruina de Ryo: estaba tan celoso de Hiroki que cambió los sentimientos de Ryo por un odio irracional hacia Hiroki. Esa era su habilidad, suplantar sentimientos y volverlos la debilidad de alguien, así que esperaba ver a su obra dando resultados.
Okura se acercó a Erina con la intención de hacerlo de nuevo — Todos en este mundo deberían odiar a Hiroki Uchi, tu eres la siguiente— Erina cerró los ojos, Murakami ya la había levantado pero la tenía detenida con ayuda de Yoko.
No podía odiar a Uchi, jamás podría, no importaba quien cambiará sus sentimientos porqué estaba segura de solo quererle a él a pesar de no conocerlo demasiado.

Ella estaba tan concentrada en querer a Hiroki que dejo brillar su sello, era del mismo color que el de Ryo, azul pero más luminoso. Y no era lo único que tenía de parecidos con él, la esencia de Erina era muy parecida a la de Ryo. Okura entró en shock y la lanzó lejos. Por alguna razón había quedado inconsciente.

Ryo y Uchi ya se habían lastimado bastante: ambos tenían la ropa desgarrada y cortadas en todo el cuerpo. El último ataque que Uchi le pudo lanzar fue su sello de ataque, y se detuvo porque estaba perdiendo la cordura y su mano ya se había transformado en una con garras, la cual tenía cuidado de esconder en su chamarra porque no quería asustar a Erina. Ambos cayeron de rodillas cara a cara, y fue cuando Okura se acercó a decirle algo en el oído. Era algo malo por la cara que puso Ryo.
— VÁMONOS YA— empujo a Okura y antes de desaparecer le pateó el hombro. Yokoyama se acerco y le lanzo el cuerpo de su amiguita a aun lado. — Sigue viva, por desgracia— Uchi sabía que seguía viva, el viento era leve pero podía sentir como aún le acariciaba la cara. Esa era la forma de decirle que lo quería. La abrazó y no pudo hacer más que acariciarle el cabello mientras susurraba "No sabes cuanto me alegro de que estés viva, perdón por no haberte salvado" todo esto frente a Ryo que lo miraba celoso desde lejos, a punto de desaparecer.

No pudo destruir el kekkai pero había encontrado a la persona que mas detestaba en todo él mundo, y al menos le había podido regresar un poquito de su dolor lastimando a esa niña. Pero Ryo además de estar celoso de ella estaba enojado con Hiroki por olvidarlo y por lo que había dicho Okura. "Ella tiene la misma esencia que tu" Ryo nunca se esperó la noticia de la que pronto se enteraría, y todo por culpa de Tegoshi.



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