sábado, 24 de diciembre de 2016

Flower, capítulo 9.

Sinopsis: No es posible que dos personas compartan alma, sin embargo, tiempo antes el gran J había tomado la vida de las primeras personas que compartían alma. Solo uno podía vivir, y el otro “existir” en lo que nosotros conocemos como “otro mundo”…sin embargo todo en ese lugar tiene un lado oscuro.
Pairing: Tegoshige, Haitsu, Takkitsuba...y más
Género: Angst, RP, AU, Romance
R: 13+
Advertencias: Ninguna en realidad.

9. Todo lo que sé es que hay algo especial en tu corazón.

Ryo seguía bastante enfurecido, y también confundido a decir verdad. ¿Quien le había dado permiso a Uchi Hiroki para regresar a su vida? ¿Quien era esa niña extraña que estaba con él? No podía creer lo descarado que era. Además de aparecer de la nada, resulta que tenía un nuevo amor. No podía dejar de pensar en eso, debió haberlos liquidado cuando tuvo oportunidad porque ahora era probable que estuvieran preparados para cualquier ataque. Yoko lo miraba desde el otro lado de la sala, a diferencia de Ryo, él estaba correctamente sentado en el lujoso sillón. Igual que las estrellas ellos tenían su propia mansión. Era demasiado fría y oscura, todo tenía el aspecto de ser de terciopelo a excepción de los sillones que eran de piel. Se parecía un poco a la tienda de Hyde, con relieves de murciélagos por todas partes y cosas que la gente normal no tendría en su casa.

Déjame adivinar, sigues pensando en Uchi— Yoko lo miro con desprecio — Eres igual de patético que ellos—. No se tentaba con él, a pesar de que Ryo era su superior lo trataba con despreció. Ryo no podía hacerle nada, necesitaría de sus habilidades algún día. Aun así se le fue encima — Cuida tus palabras You, un día no voy a estar de buenas para soportarte y me las vas a pagar todas— Yoko se rió y salió de la habitación.

Ryo sabía que en él fondo Yoko tenía razón. No había razón alguna para extrañar a Uchi, no era más que un mentiroso que había acabado traicionando no solo a la persona a la que decía amar, también a quien lo había creado.
Si aquella chica era su nueva amante era muy probable que acabará traicionándola de cualquier forma. Ella se veía muy joven para saber la verdad acerca de Uchi y de como confiar en alguien inmortal es lo peor que se puede hacer.
Lo que le intrigaba sobre ella era su esencia y su sello, era bastante parecida a él. Quiza era un mal chiste de Uchi o algo así pero fuera lo que fuera, tenía que deshacerse de ella. No porque tuviera algo en especial contra ella, sino porqué se había decidido a hacerle la vida miserable a Hiroki y, de paso, quitaría del camino a uno de los espíritus que le impedían llegar a su amado Tegoshi.

Okura se mantenía expectante mirando a Ryo desde lejos. Se preguntaba si sus poderes estaban perdiendo su efectividad pues se suponía que Ryo odiara a Uchi no que se la pasará pensando en él. Hina pasaba casualmente por ahí. Él y Subaru eran los que menos se relacionaban con asuntos del pasado.
Hina...¿no te preocupa Ryo?
Él que esta enamorado de él eres tu, no yo.— Okura no podía refutarle nada, tenía razón. Amaba a Ryo. Lo amaba tanto al punto que cambio los sentimientos que Ryo había tenido por el amor de su vida por un odio desmedido, y ni siquiera así le hacía caso.
Vamos Tacchon,  ya lo sabías. No te hagas ilusiones, después del cambio raro de Ryo solo le importa llegar a Tegoshi, es su nueva obsesión.— Hina no era tan duro como los demás; aun así Okura no quería darse por vencido, aún si debía matar al mismo Tegoshi o a quien fuera para que Ryo lo amará.

Por su parte Yoko se había encerrado en su habitación. Sabía lo que estaba pasando en la planta de abajo y lo abrumaban por lo que pensó que era mejor alejarse hasta que los ánimos se calmaran. You también presentía que había llegado el momento decisivo para todos, quizá esta ocasión iban a obligarle a cumplir su cometido pero no podía, dé ninguna forma.
Saco de un mueble negro, exageradamente ornamentado, un pañuelo también negro. Al des doblarlo había envuelta un pluma rosa pastel, muy suave. Era del Dreamcatcher.

"Una noche antes de que lo inevitable ocurriera, Yoko había tenido una pesadilla terrible. Habían desatado la ira de Takizawa al escuchar a la persona equivocada y por lo tanto, Takki acabó asesinándolos. Yoko no podía morir así, no tan pronto. Sabía que había hecho mal en creerle a él pero no tenía a nadie más. Cuando despertó había alguien observándolo fijamente y le tendía la mano. Lo conocía perfectamente, después de todo era su misión matarlo, pero él no venía con esa intención.
— ¿Tuviste un muy mal sueño, verdad? Anda dame la mano.
— ¿Cómo llegaste aquí?
— ¿Me preguntas eso de verdad?— su sonrisa era demasiado hermosa y cegadora — Porque vi tu sueño, pero se que eso no pasará porque Takki es incapaz de dañar a alguien.
— Kato...no deberías estar aquí.
— Tengo que estar aquí, me necesitabas. Ahora yo necesito que confíes en mi— Yoko le dio la mano cómo él se lo pedía. Kato era realmente fabuloso, deslumbrante. Yoko se preguntó si Tegoshi, por ser como Shige, era tan siquiera igual de luminoso que él. Kato le sonrió cuando sus dedos entraron en contacto, vio brillar el sello en su brazo y eso significaba que debía irse.
— ¿Por qué me salvaste?
— Porqué yo se que en el fondo tú no eres malo You. Puedo sentirlo en mi corazón— Shige tomó su mano y puso algo en su puño cerrado, luego se dio la vuelta mientras agitaba la mano en señal de despedida."

Yoko nunca tuvo las agallas de matarlo después de eso. Ya había podido escapar una vez pero dudaba que ambos corrieran con la misma suerte esta ocasión, más si Ryo estaba obsesionado con quedarse a toda costa con Tegoshi.

~~~

Tegoshi dejó escapar un grito mientras Koyama le vendaba el hombro. Estaba realmente destrozado, una persona normal no podría soportar semejante dolor pero ahí estaba Tegoshi solo con una ligera mueca de dolor haciéndose el fuerte.
Me asomé desde la cocina al escucharle gritar, yo también estaba preocupado pero le había prometido una cena y no iba a defraudarlo. Todo había sucedido tan rápido que no parecía real, aunque en el fondo estaba agradecido de que Tegoshi no lo recordará. Me llevé las manos al cuello porqué aún podía sentir las de Ueda asfixiándome.

"Después de girar en la esquina mientras corríamos nos chocamos contra otro chico alto, de cabello castaño claro, ojos vacíos y aterradores y con fuerza sobrehumana. Lo había visto antes, había sido hostil conmigo. Ueda y yo quedamos de frente al caer así que me vio levantarme, pero la bomba estalló cuando vio que Tegoshi seguía tomando mi mano. —¿Qué estás haciendo tu con él?— me tomó por el cuello, a punto de levantarme del piso — ¿Por qué siempre apareces para arruinar mis planes?— Ueda estaba mas que furioso, incluso era peor que cuando me encontré con él tipo moreno en el bosque. Tenía las cosas bajo control, podía fingir un ataque en ese momento y salvarme pero Tegoshi intervino dándole un puñetazo en la cara.
— Ni creas que no te he reconocido Ueda. ¿Te ha mandado Ryo a darme un mensaje, no? Pues entonces déjalo a él en paz— Ueda me soltó, quedé de rodillas y Tegoshi corrió a cubrirme con su cuerpo. Él tenía los ojos vacíos también en ese momento y..."  

¿Estas bien? ¿Ya estas tranquilo?— Koyama me salvó de recordar aquello, sentí su mano sobre mi hombro. Él conocía mi secreto desde siempre después de todo es mi mejor amigo, no era buena idea ocultarle algo así. Supongo que por eso creyó en Tegoshi, él había estado relacionado con magia desde siempre. — Ya pasó, creo que ya estoy bien. Pero no puedo dejar se sentir los brazos de Ueda sobre mi cuello...
¿Por qué te atacó? No tiene sentido. He visto como te trata y...tu tienes más derecho de golpearlo.
— No lo sé, me vio darle la mano a Tegoshi y fue cuando enloqueció.
Tegoshi me dijo que lo único que recuerda es que Ueda tiene un sello, pero corresponde al lado oscuro...por cierto, ¿piensas contarle a Tegoshi sobre...?
— Estaba a punto de contárselo cuando Ueda nos interrumpió.
Deberías hacerlo pronto, Tegoshi solo va a estar aquí hasta que cumpla su misión o haya luna llena, lo que ocurra primero.— ¿Tan poco tiempo? Sentí miedo, no quería perder a Tegoshi. Aun teníamos que averiguar el significado de lo de ayer, no podía irse tan rápido...no podía dejarme solo. Ahí estaba de nuevo, ese sentimiento de conocerlo desde siempre por culpa de un sueño.
Shige...a ti te gusta Tegoshi ¿verdad?— Koyama estaba muy serio aunque podía detectar en su voz ese tono dulce que siempre utilizaba conmigo — ¡Qué cosas dices Koyama! Es imposible después de todo porqué...él no es parte de nuestro mundo— me sonrió como si acabara de decirle la cosa mas triste del mundo — ¡Lo sabía! Eso no debería importarte, de igual forma tu puedes verlo en tus sueños y...
— Es imposible, ya te lo dije— eso era lo que pensaba, ni siquiera valía la pena intentarlo. Salí de la cocina dejando a Koyama atrás.
Nunca me paso por la cabeza que unos pasos que pude escuchar eran de Tegoshi, que estaba escondido tras la pared escuchándome.

~~~

A Aya no le había costado mucho dar con "La cueva de Ryo y sus secuaces" como solía llamar con despreció a ese lugar. Por desgracia no podía atacarlos; como le había dicho Asami no podía vengarse por su cuenta pues no era el momento ni su asunto.
Lo que de verdad le debía preocupar era encontrar a Tegoshi...y de paso a su amigo el moreno alto de los ojos rasgados. Le había parecido sumamente lindo y atractivo pero al mismo tiempo era posible que estuviera asustado de ella pues no era normal aparecer de la nada y lanzar cosas. El amor era difícil, más si se trataba de un humano. 

Dejo atrás la cueva de Ryo y llegó con Uchi, quizá él conociera su paradero. Corrió la puerta corrediza de la casa de Uchi, la cual tenía mucho estilo para ser una casa antigua. — Uchi...Hiroki Uchi...entrégate en nombre de Takizawa Hideaki— escuchó entonces pasos que denotaban miedo. Aya conocía a Uchi por lo que se divirtió asustándolo un poco, se escondió tras una pared cuando él se le acerco gritando — ¿Cómo lograste entrar seas quien seas?— él realmente se oía asustado pero era obvio que no había puesto atención al "en nombre de Tackey" pues él mismo era parte de los seguidores de Tackey. Aya sacó entonces su báculo mágico (una obra digna de las estrellas. Una cosa color blanco nacarado de mínimo 1 metro con 50, cuyo mango tenía cada una de las constelaciones que habían existido grabadas y que en la punta remataba con una estrella de diamante enorme) y salto haciendo reaccionar su sello. Un montón de polvo mágico voló por todas partes mientras que Uchi se iba de espaldas al ver quien era su inesperada visita. — Gracias por llenar mi piso con tu magia barata
¡Oye! No puedes tratar así a una autoridad celestial— Aya volvió a derribarlo pero un segundo después se tiro de rodillas y lo abrazo.
¡UCHIIII! Me alegra tanto que estés bien, hace años que no te veía
¿De qué hablas? La última reunión del consejo fue hace 3 meses
Ya sé, pero hablo de que tiene años que no venía a la Tierra...específicamente a buscarte— Uchi se veía mas tranquilo, seguro que si se había creído qué alguien venía a matarlo. Sin embargo tenía una cortada horrible en la mejilla.
¿Que rayos te paso? No me digas que fue la soledad...
Ya quisieras...fue un tipo llamado Ryo— Aya recordó entonces lo que había sucedido: Uchi había usado los recuerdos que tenía de Ryo como lo mas valioso que tenía para pagarle a Hyde un favor, por lo tanto ni siquiera podía recordar su nombre. Para Hiroki esa era la primera vez que se encontraba con Ryo.
Ese bastardo...pareciera que se divierte haciéndonos la vida imposible.
¿Lo conoces?
Por desgracia si, pero Asami me ha impedido matarlo— Aya le puso polvo mágico en la cara, sobre la cicatriz que ahora se veía brillante. Paso su dedo sobre ella y luego cuando le sopló no quedo ni rastro de la herida. No iba a soportar ver a alguien lastimado por culpa del egoísmo de Ryo. — Ya esta, ahora estas bien— ambos sonrieron y Uchi abrazo a Aya como agradecimiento.

Erina estaba en la escalera viéndolos. Nunca se hubiera esperado eso de la gran Aya, elegida por el mismo Tackey para liderar a las estrellas antes de que él desapareciera. Se sintió celosa pues Uchi apenas le dirigía la palabra a pesar de que le había dejado quedarse en su casa. Subió rápido y se encerró en la primera puerta que vio, cerciorándose de azotarla para que Uchi la notará.
Rayos, Erina...— se rasco la cabeza angustiado, — ¿Quién es Erina? ¿Me estas engañando Uchiiii?— Aya soltó una carcajada a lo que recibió un codazo como respuesta. Ya sabía quien era, ella había estado presente cuando le entregaron su sello mágico pero le gustaba molestar. Y Uchi era probablemente él único que se atrevía a darle codazos a la estrella mayor. Cuando Uchi fue exiliado a la Tierra y Aya todavía era una estrella de constelación, se la pasaban juntos pues ella temía por su seguridad en un mundo extraño. Por eso es que eran tan buenos amigos.

Oye, en realidad vine a darle esto a Tegoshi— le tendió un libro que no tenía nada en la cubierta mas que un color rojo llamativo. Al abrirlo reconoció a quien pertenecía esa bella caligrafía — ¡El Yume monogatari!— ella solo asintió — ¿Pero donde esta Tegoshi? Esperaba que estuviera contigo...
De hecho lo estaba, pero hace un par de días salió a buscar a...Koyama Keiichiro y...
¿KOYAMA KEIICHIRO ES ESE TIPO DE LOS OJOS ENCANTADORES?— Uchi estalló en carcajadas, Aya nunca había sido discreta con sus sentimientos. — Si, es él. Pero como te dije, no ha regresado.
¿No ha regresado en varios días? ¡Eres un inútil! ¿cómo es que no lo has buscado?
Por que le di esto— Uchi le mostró entonces el cuarzo con forma de corazón al que le faltaba un pedazo — Antes de que empieces a cuestionar las decisiones que tome, déjame decirte que Tegoshi tiene indicaciones precisas de romper la piedrita faltante si esta en peligro.
Pero eso significa romper una parte de tu corazón...
No importa, no lo necesito— hablaba como si no fuera la gran cosa pero haber convertido su corazón en una piedra preciosa si que era la gran cosa. Aun así Aya no dijo nada, ya era muy tarde para decirle algo.

~~~

¿Estas seguro que estarán bien?
Está dormido y dudo que despierte después de como se lastimó.
De acuerdo, descansa tú también Shige— escuché a Keiichan salir porque se despidió de Shige como si fuera la última vez en su vida que iba a poder verlo. Yo no estaba dormido, solo fingía porque quería quedarme a lado de Shige.

En la tarde escuché la conversación que tuvo con Keiichan, me perdí el secreto del cual él quería hablarme pero escuche claramente cuando Shige dijo que yo le gustaba. Ahí estaba el problema. A mí también me gusta pero el trato dice que si me enamoro van a eliminarme, y Shige ni siquiera se atreve a dar el primer paso.
Eso me dejaba en verdaderos problemas; apenas demostrará algo por Shige vendrían a buscarme. El tiempo se me esta acabando y según lo que me dijo Keiichan, Massu no va a querer verme ni en pintura en un largo tiempo. Estaba meditándolo, pues podía tomar una decisión equivocada solo por las palabras de alguien que no cree ni en sus propios sentimientos.

Sentí de pronto que alguien me tocaba la mejilla. Su mano, suave y cálida al tacto, acariciaba mi mejilla. Era Shige. Supe que era él por lo que sentí cuando me tocó; era electricidad, como cuando nos vimos la primera vez, como si fuera a hacer corto circuito. Se quedo así un buen rato hasta que sentí como me cubrió con su abrigo, olía a él. — Descansa Tegoshi— Shige sonaba triste. Le había oído ese tono antes, estaba seguro. Escuche cuando cerró la puerta de su recámara.

Comienzo a creer que la extraña atracción que tuve por Shige desde el principio no es una coincidencia, además de que él me oculta algo hay muchas otras cosas que no sé. Quizá el Yume Monogatari tenga las respuestas al fin pues lo que menos quiero es dañar a Shige. Me levanté del sofá con su abrigo en los hombros, cubriéndome. Me sentía protegido usándolo.  Entré sin hacer ruido a su habitación y lo vi dormir tranquilamente. Su expresión relajada era tan hermosa que pude quedarme a mirarlo toda la noche.
— Shige— tome su mano entre las mias — Tienes que decírmelo, no puedo hacer nada si no me cuentas porqué tienes esos sueños...tampoco si no me dices que me amas porqué yo puedo...
Puedes morirte y dejarme en paz, por ejemplo— inmediatamente me giré, cubriendo a Shige con mi cuerpo. Era Okura.
— ¿Te mandó Ryo? ¿Ya se ha dado cuenta? Veo que no es tan idiota como pensaba
¡No lo llames así!— Okura se me fue encima pero logré detenerlo. Siendo sinceros, Okura no era un rival al que temerle por su fuerza pero un toque de su parte podía cambiar sentimientos puros por odio. Vi cómo miraba a Shige con insistencia, seguramente estaba planeando tocarlo.
— Ah no, ni lo pienses. Shige no tiene nada que ver en esto— use uno de los sellos mágicos que Uchi me ayudo a traer. La diferencia de la marca que todos tenemos en alguna parte del cuerpo a los sellos de papel es el tipo. Con sellos de papel un espíritu de agua puede usar fuego. Precisamente ese era mi favorito. Pero antes de usarlo, empuje a Okura fuera de la habitación de Shige.

El fuego abrasó a Okura, pensé que lo iba a eliminar con rapidez, pero esta vez Okura venía decidido a acabar conmigo.

~~~

Uchi y Aya se encontraban tomando el té tranquilamente. Hiroki trataba de hacer memoria pero no podía recordar el número de Koyama para pedirle ayuda. Cuando menos se lo esperaban, el suelo se movió bajo ellos y un rayo cayó no muy lejos del lugar. Ambos salieron al patio a ver qué sucedía.
Aya, creo que ahí esta la respuesta a tu pregunta— ambos se quedaron esperando algo mas. De la nada el brillo verde oscuro opaco el rosa. — ¡Hiro tenemos que ir! Sea quien sea tiene un sello espejo y esta torturándolo— él asintió — Además si hay humanos con él, bueno, van a morir.— 
Iban a irse juntos pero Uchi se detuvo — ¿No vas a llevar el libro?
Si me lo quitan lo voy a lamentar
Espera, yo si tengo algo que llevar— Hiroki subió las escaleras y entró en una habitación. A Aya le pareció escuchar el ruido de un cristal quebrándose. Poco después Uchi bajo con cargando con Erina en sus brazos que pataleaba y gritaba que la soltará. — Listo—.

~~~

Okura tenía un sello espejo. Él muy maldito me había regresado todos mis ataques, básicamente yo mismo me estaba destruyendo. Cada ataque que usaba, cada sello me atacaban a mi. No podía hacer nada, estaba bastante herido como para tratar de quebrar el espejo. Necesitaba que alguien más viniera a ayudarme. 

Me arrastré como pude pero el efecto del espejo me impedía moverme siquiera. Okura aprovechó para pisar mi mano, bastante herida y romper mis dedos. Ahora tenía el hombro y la mano totalmente destrozados. Se agachó a mi lado y comenzó a reír. — ¿Ahora como vas a proteger a tu amiguito? Mírate, estas a punto de morir
— De cualquier forma moriría protegiéndolo. Ryo jamás haría eso por ti. Incluso él mismo te mataría con sus propias manos— mientras más cosas crueles le decía más apachurraba mi mano, pero no me importaba porque no iba a dejarle llegar a Shige. — ¿Qué se siente, eh Okura? No importa que hagas, no importa a quien decidas eliminar, Ryo no te quiere y nunca te querrá. Incluso está más obsesionado conmigo...— le sostuve la mirada aunque mis heridas me estaban matando. Sentía mi cuerpo arder, sangrar y punzar. Las cicatrices que me hice con mis ataques estaban sangrando demasiado, y para colmo había destruido el departamento de Shige. Me deje vencer por el dolor y el agotamiento quedando inconsciente frente a Okura, a lo que el muy idiota asumió que estaba muerto.

¿Cómo va a preferirte Ryo chan ahora que estas muerto? Eres lo peor Tegoshi. J san debió haberte destruido apenas supo la clase de abominación que eres...tu y ese otro
¡No cantes victoria tan pronto!— una chica, bastante flexible, le pateo la cara. Okura se fue de espaldas y aterrizó sobre los brazos de Uchi que se encargo de usar el mismo sello de fuego que Tegoshi. Cuando Okura trató de alcanzar su sello espejo para usarlo en Uchi, él comenzó a reírse. Lo tomó del cuello con fuerza y lo alzó — Okura, Okura. Te hace falta tanto para ser un rival digno, no eres nada sin Ryo.— Okura le pateó las piernas pero Uchi ni se inmutó — los sellos espejo solo funcionan en una persona—. Ya medio asfixiado lo arrojó al piso sin consideración alguna. Erina aprovechó la oportunidad para patearlo de nuevo.

Okura vio a la mujer del vestido pomposo (Aya) caminar con su báculo hacia Tegoshi. Cuando no pudo tocarlo, sacó de su bolsa un puño de polvo mágico y lo arrojo sobre el cristal para proceder a quebrarlo con su báculo. Los pedazos de cristal volaron en cámara lenta por toda la sala, y reflejaban el polvo mágico que Aya le había arrojado. Ella también se burlo de él — Además no lo usaste bien, mira— y señaló a Tegoshi que dormía en el piso sin herida alguna. Bueno, Aya no le reveló que en realidad ella le había curado usando su voluntad sobre el polvo de estrella para sanarlo pero la herida del hombro y la mano tendrían que sanar por sí solas. — Al parecer aún tendrás competencia por el amor de Ryo para rato—.

Erina fue la última en acercarse. Okura la recordaba por ser, en esencia y olor, idéntica a Ryo. — Eres una vergüenza para el mundo de los espíritus...lárgate antes de que cambiemos de parecer— por primera vez ella estaba realmente enojada. Y molesta también era identica a Ryo; Aya también lo notó. Abrió con su sello un portal y lanzó a Okura ahí. Nadie le dijo nada, después de todo Aya no se había presentado con ella y Uchi evitaba hablarle. Aya y Erina se quedaron a lado de Tegoshi, que se abrazaba con fuerza a un abrigo negro. Uchi, usando el Kekkai regresó el departamento de Shige a la normalidad para que no hubiera daños.

Una vez que acomodaron a Tegoshi en el sofá, los tres entraron en silencio a la habitación a revisar al "humano". Los tres ahogaron un grito al ver de quien se trataba.
Shige no era ningún humano, estaban frente al mismo Dreamcatcher.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario